13 cuentos sucios, del escritor dominicano Henrri Cuello, reúne trece relatos breves que combinan humor negro, crítica social y una erotismo crudo y directo.
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13 cuentos sucios, del escritor dominicano Henrri Cuello, reúne trece relatos breves que combinan humor negro, crítica social y una erotismo crudo y directo. A través de policías corruptos, sacerdotes hipócritas, amantes ocasionales y personajes atrapados en situaciones límite, el libro retrata con ironía los apetitos, las hipocresías y las pequeñas miserias cotidianas de la sociedad dominicana contemporánea.
13 cuentos sucios es una colección de relatos breves firmada por el escritor dominicano Henrri Cuello, construida a partir de situaciones cotidianas que se deslizan hacia lo insólito, lo grotesco o lo abiertamente erótico. El volumen abre con ‘Desmemoria’, la historia de un hombre que amanece sin recuerdos en plena calle y de un policía que aprovecha su vulnerabilidad, un relato que combina tensión moral y un giro final de tono fabulesco. Le sigue ‘Bifronte’, sobre una identidad sexual escindida que se revela poco a poco a través de gestos y objetos cotidianos, y ‘El padre Ángel y el Pequeño César’, una sátira mordaz sobre la hipocresía eclesiástica y los abusos de poder dentro de un seminario, construida enteramente como un diálogo de confesión que se vuelve cada vez más comprometedor para quien escucha. El libro continúa con historias como ‘Bajo la estatua del patricio’, donde una pareja de novios discute entre el deseo y el pudor patriótico en un cine y una plaza pública, anticipando el tono desenfadado y provocador que caracteriza al resto de la colección. A lo largo de sus trece cuentos —que incluyen títulos como ‘El atraco’, ‘La muchacha del Servicio de Masajes Domésticos’, ‘El ministro’, ‘La rubia del piso número’, ‘Chateo’, ‘La extorsión’, ‘La estafa’, ‘La muñeca’, ‘Travesía’, ‘Las nalgadas’ y ‘Hoy por la tarde voy a ver a Mary’— Cuello despliega un catálogo de personajes marginales, autoridades corruptas, amantes furtivos y situaciones de doble moral, todo narrado con un lenguaje coloquial, explícito y sin concesiones. El resultado es un retrato descarnado y a menudo cómico de los deseos ocultos, las hipocresías institucionales y las pequeñas transgresiones que laten bajo la superficie de la vida urbana dominicana, en la línea de una literatura popular que usa el erotismo y el humor negro como herramientas de crítica social.