Jeffrey Bramson lleva dos años reconstruyéndose después de dejar plantada a su prometida el día de su boda. Cuando su mejor amiga y vecina, Elsa, le abre sin permiso un perfil en una web de citas, ambos sellan una apuesta: si encuentra el…
Descargar
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.
Jeffrey Bramson lleva dos años reconstruyéndose después de dejar plantada a su prometida el día de su boda. Cuando su mejor amiga y vecina, Elsa, le abre sin permiso un perfil en una web de citas, ambos sellan una apuesta: si encuentra el amor en veinte citas, ella le invita a cenar; si no, cierra la cuenta para siempre. Entre citas torpes, sorpresas incómodas y la complicidad cotidiana con Elsa, Jeffrey empieza a descubrir que la persona que busca quizá lleve tiempo viviendo dos pisos más abajo.
Norwich es el escenario de una comedia romántica construida sobre la amistad, el miedo a volver a confiar y esa costumbre tan humana de esconder las heridas bajo la rutina. Jeffrey Bramson trabaja en una tienda de ropa y arrastra, desde hace dos años, la sombra de una boda que él mismo interrumpió al dejar a Violet en el altar. Desde entonces evita cualquier cosa que huela a compromiso, refugiado en su departamento, en su trabajo y, sobre todo, en la relación cercana y despreocupada que mantiene con Elsa, su vecina del segundo piso, directora de marketing y dueña de una pequeña manada de mascotas —la perra Linda, la gata Missy y el impredecible Rik— que se cuelan tanto en su apartamento como en su vida diaria. Cuando Elsa decide, casi como un juego, crearle un perfil en una aplicación de citas, lo que empieza como una broma se transforma en un pacto: Jeffrey tiene veinte oportunidades para encontrar algo real: si lo logra, ella le invitará a cenar y abrirá su propio perfil; si fracasa, será él quien pague la cena y cierre la cuenta. A partir de ahí, la novela sigue sus encuentros con distintas mujeres —desde una modelo con quien la conversación fluye pero la chispa no aparece, hasta una cita que resulta ser mucho más joven de lo que su perfil aseguraba—, cada una de ellas un espejo distinto de lo que Jeffrey cree, o teme, buscar en una relación. Mientras tanto, los paseos por el bosque con los perros, los desayunos improvisados y las bromas cómplices con Elsa siguen ocurriendo como si fueran el verdadero centro de su vida, sembrando la pregunta que atraviesa todo el libro: si ignorar una herida no la hace desaparecer, ¿qué pasa cuando enfrentarla significa mirar a quien siempre ha estado más cerca de lo que parecía? Con un tono ligero, diálogos ágiles y una mezcla de humor cotidiano y vulnerabilidad emocional, esta historia explora la amistad como territorio seguro, el peso de las decisiones pasadas y la posibilidad de que el amor, cuando llega, no siempre lo haga desde donde uno lo espera.