Sarah, investigadora en ciernes especializada en Christopher Marlowe, sobrevive durante años al acoso sistemático de su carismático y protegido jefe de departamento mientras espera el contrato fijo que estabilizaría su carrera y la de su…
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Sarah, investigadora en ciernes especializada en Christopher Marlowe, sobrevive durante años al acoso sistemático de su carismático y protegido jefe de departamento mientras espera el contrato fijo que estabilizaría su carrera y la de su familia. Dos semanas antes de un encuentro decisivo con un desconocido peligroso al que le ofrecerán un pacto imposible de rechazar, la novela retrocede para mostrar cómo una noche en un taxi, una fiesta en una mansión y una invitación con trasfondo se convierten en el detonante de una decisión que cambiará su vida y la de otra persona para siempre.
La historia arranca con una escena en tensión: a una mujer le quedan setenta y dos horas para dar un nombre a un desconocido con quien acaba de cerrar un trato irreversible, un auténtico pacto con el Diablo. A partir de ahí, el relato retrocede dos semanas para reconstruir el camino que la ha llevado hasta ese momento. Sarah es una profesora universitaria brillante y disciplinada, especialista en la obra de Christopher Marlowe, que lleva años conviviendo con un catálogo no escrito de reglas de supervivencia frente a Alan Lovelock, su jefe de departamento: un académico mediático, protegido por una cuantiosa beca de investigación y por una reputación pública impecable, cuya conducta privada dista mucho de la que muestra ante las cámaras. Una salida de trabajo termina con Sarah atrapada a solas con él en un taxi, obligada a desplegar toda su mano izquierda para esquivar una situación que se repite, con matices distintos, cada vez que ambos coinciden fuera del control de testigos. La novela dibuja con precisión el andamiaje que sostiene esta dinámica: el silencio cómplice de una institución que depende económicamente de su estrella académica, los rumores nunca confirmados sobre mujeres que precedieron a Sarah y desaparecieron de la vida universitaria, y el cálculo constante que ella debe hacer entre la dignidad y la necesidad de asegurar su futuro profesional y el de su familia, marcada además por la ausencia intermitente de un marido que la ha dejado sola con sus dos hijos. Cuando llega una invitación inesperada a la fiesta benéfica anual de Lovelock, Sarah la interpreta como la señal que espera desde hace tiempo: el umbral hacia la estabilidad laboral que persigue. Pero la noche en la mansión, entre invitados que en el pasado atravesaron la misma prueba de aceptación, confirma que las reglas del juego no han cambiado, y que la frontera entre resistir y ceder se vuelve cada vez más estrecha. Sobre este trasfondo de poder desigual y complicidad institucional se levanta la pregunta central de la obra, anunciada desde la primera página con la cita de Marlowe: nadie está libre de culpa, y toda oferta que promete cambiarlo todo tiene un precio que solo se revela cuando ya es demasiado tarde para volver atrás.