El 30 de julio de 1971, treinta y ocho presas políticas uruguayas escaparon de la cárcel de Cabildo, en Montevideo, a través de un túnel cavado hasta las cloacas de la ciudad.
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El 30 de julio de 1971, treinta y ocho presas políticas uruguayas escaparon de la cárcel de Cabildo, en Montevideo, a través de un túnel cavado hasta las cloacas de la ciudad. Este libro reconstruye, a partir de testimonios de las propias protagonistas, esa fuga colectiva conocida como Operación Estrella, opacada durante décadas por el escape masculino de Punta Carretas y por el lugar secundario que la época asignaba a las mujeres dentro de los movimientos de izquierda. Entrelazando crónica y reportaje, el relato recupera además los orígenes del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, la figura de Raúl Sendic y las trayectorias personales de mujeres como Graciela Jorge, Alicia Rey Morales y América García, para devolverle voz propia a un episodio silenciado de la historia reciente uruguaya.
En 2011, mientras preparaba un perfil sobre José Mujica, la autora escuchó por primera vez de boca de Lucía Topolansky el nombre de la Operación Estrella: una fuga carcelaria ocurrida en Montevideo el 30 de julio de 1971 que dejó en libertad a treinta y ocho presas políticas. La búsqueda posterior reveló un vacío casi total de registros sobre el hecho, apenas atenuado por un único libro de circulación reducida escrito por una de sus protagonistas. Ese silencio, y las dos hipótesis que intentan explicarlo —la fuga masiva y posterior de Punta Carretas que la eclipsó, y la mirada de época que relegaba la militancia femenina a un plano menor—, se convirtieron en el punto de partida de esta investigación.
A partir de entrevistas con varias de las mujeres que protagonizaron el escape, el libro reconstruye minuto a minuto la planificación y ejecución de la fuga: el túnel cavado durante tres semanas desde el exterior hasta un pabellón de presas políticas, los disfraces improvisados con «muñecos» de ropa y radios desintonizadas para simular a las durmientes, y la larga fila de mujeres que, guiadas por un pañuelo blanco atado a la cintura de quien las precedía, se internaron en las cloacas de la ciudad. La narración combina la reconstrucción dramática de esa noche con el relato de los orígenes del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros: las marchas cañeras lideradas por Raúl Sendic, la persecución del comisario Alejandro Otero y el pasaje a la clandestinidad de jóvenes militantes como Graciela Jorge, Alicia Rey Morales y América García, cuyas historias personales —maternidades interrumpidas, parejas divididas por la cárcel, vidas reinventadas bajo nombres falsos— atraviesan el relato colectivo.
Más que una crónica policial, el libro es también una reflexión sobre cómo se construye la memoria a partir de versiones parciales, a veces contradictorias, de quienes vivieron un mismo hecho. Frente a la ausencia de una historia oficial del movimiento, el texto opta por sostener esa multiplicidad de voces como su mayor valor: un mosaico de testimonios que devuelve protagonismo a una de las mayores fugas planificadas de una cárcel de mujeres registradas en el mundo, y a las mujeres que la hicieron posible.