«49 y más allá» narra el renacer personal de Elisa, una mujer que se acerca a los cincuenta tras superar un divorcio, la pérdida de su padre y un cáncer de mama.
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«49 y más allá» narra el renacer personal de Elisa, una mujer que se acerca a los cincuenta tras superar un divorcio, la pérdida de su padre y un cáncer de mama. Isabel Cortijo construye, con humor y sensibilidad, la historia de una reconciliación con el deseo, el cuerpo y el amor justo cuando todo parecía clausurado, mostrando que la madurez puede ser el punto de partida de una vida más plena y no su epílogo.
Elisa ha cruzado ya los cuarenta y nueve años y, con ellos, una serie de golpes que la obligaron a mirarse de otra manera: la separación de Víctor, el duelo por su padre y una enfermedad que puso en pausa cualquier idea de intimidad o pasión. Instalada en una rutina apacible entre el trabajo, sus hijos y su madre, se había resignado a pensar que el deseo y el amor eran capítulos cerrados de su biografía. Una propuesta sincera de un hombre solitario y, sobre todo, un tropiezo callejero que la pone en manos de un desconocido de mirada intensa, remueven esa certeza y la empujan a preguntarse si de verdad todo había terminado para ella. A partir de ahí, la novela sigue el reencuentro de Elisa con su propio cuerpo y sus ganas de vivir, a través de dos hombres muy distintos que aparecen en su vida sin que los buscara. Con un tono que combina la ironía cotidiana con momentos de honda emotividad, la obra recorre la incertidumbre de los mensajes que tardan en llegar, el vértigo de una primera cita después de años de ausencia sentimental y la complicidad de las amistades que acompañan cada tropiezo y cada ilusión nueva. Isabel Cortijo dibuja una protagonista contemporánea, hecha de aciertos y de dudas, que aprende a distinguir lo esencial de lo accesorio y a tomar decisiones propias tras años de dejarse llevar por la inercia. Entre la resiliencia, la amistad y el descubrimiento del deseo, la novela plantea, sin solemnidad y con cercanía, que la vida en la cincuentena no es un final anunciado, sino un territorio todavía abierto para el amor, el placer y la reinvención personal.