Ane lleva treinta años casada con Mikel y ha aprendido a llamar calma a lo que en realidad es rutina: cenas frente al televisor, silencios cómodos, un hijo que ya vive lejos.
Descargar
Ane lleva treinta años casada con Mikel y ha aprendido a llamar calma a lo que en realidad es rutina: cenas frente al televisor, silencios cómodos, un hijo que ya vive lejos. Una noche, un mensaje que asoma y desaparece demasiado rápido en la pantalla del ordenador rompe ese equilibrio. A partir de ahí, la duda se vuelve método: interrogatorios a medianoche, contraseñas negociadas, un nombre falso detrás del cual hay otra mujer y nueve meses de mentira. "A pesar del amor", de Jade H. Roca, narra en primera persona el momento exacto en que una vida entera se pone del revés, y lo que una mujer decide hacer cuando comprende que ya no puede fiarse ni de la persona que ama ni de su propia versión de los hechos.
Ane y Mikel comparten un piso en Madrid, una historia común que arranca en el País Vasco, un hijo que se marchó a Los Ángeles y una intimidad que hace tiempo se redujo a una cita al mes, con suerte. Ella se levanta al alba y se duerme en el sofá; él trasnocha frente a la pantalla, entre pestañas de bolsa, coches e inmobiliarias. Ane se ha convencido de que ese desencuentro de horarios es solo el precio de la costumbre, hasta que empieza a fijarse en los detalles: el móvil que no se suelta, la colonia nueva, las duchas a deshoras, la prisa con que se cierra una ventana de conversación.
La novela arranca con una escena tan doméstica como demoledora. Ane se descalza el sueño, recorre el pasillo a oscuras y se queda pegada a la pared, escuchando el teclado y una risa que no le pertenece. Cuando por fin entra en la habitación, alcanza a leer un mensaje firmado por un tal Juanma. Lo que sigue es un pulso de horas: negaciones tranquilas, acusaciones de paranoia, una contraseña ofrecida como prueba de inocencia, un historial que sí recuerda lo que la boca niega. El nombre masculino resulta ser una cuenta paralela, y detrás de ella, Paola, la secretaria. La respuesta que llega de madrugada al teléfono de Mikel pone cifra al daño: nueve meses.
Jade H. Roca cuenta todo esto desde dentro de la cabeza de Ane, en primera persona y en presente, con una voz que alterna la lucidez y el autoengaño sin pedir permiso. La narradora se pregunta si está tirando por la borda tres décadas por una sospecha; calcula pisos, patrimonio, qué dirán los padres; se avergüenza de comparar su reflejo con el de la otra; se sorprende sonriendo ante un apodo cariñoso en mitad de la rabia. El texto no idealiza esa contradicción: la registra. Y con ella registra también las tácticas del que miente —el chantaje emocional, la promesa de morirse si lo dejan, la insinuación de que vigilar es maltratar—, hasta convertirlas en un retrato reconocible.
En lugar de resignarse a la incertidumbre, Ane toma una decisión que cambia el registro de la historia: contrata a una agencia de detectives. Con el dinero que llevaba años guardando en secreto para comprarle regalos a su marido, encarga un seguimiento a Maica y a su equipo, entrega dos fotografías y un mapa de horarios, y acepta la única condición que le ponen: hacer vida normal mientras otros miran por ella. Ese pacto —fingir calma para poder averiguar la verdad— tensa cada escena posterior, incluidas las cenas de los martes con Ana, Berta y Cleo, las “brujas” de toda la vida, donde el vino, la lasaña y los cotilleos funcionan a la vez como refugio y como escenario de una actuación.
Más que una novela sobre una infidelidad, “A pesar del amor” es una novela sobre la confianza cuando ya no queda: sobre lo que se hace con treinta años compartidos una vez que dejan de sostenerse solos, sobre la humillación y la dignidad, y sobre esa pregunta incómoda que Ane no consigue apartar: si se puede seguir queriendo a alguien exactamente igual que antes, a pesar de todo lo que ahora sabe.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.