Eve tiene un título universitario, un sueldo por hora y un puesto de secretaria en El Ciclista, una revista de ciclismo del gigante editorial Prescott Nelson.
Descargar
Eve tiene un título universitario, un sueldo por hora y un puesto de secretaria en El Ciclista, una revista de ciclismo del gigante editorial Prescott Nelson. Vive con sus padres en Nueva Jersey, sueña con firmar un artículo y pasa los fines de semana en el diminuto apartamento de su amiga Tabitha, colándose en las fiestas de Manhattan. Entre citas dudosas, jefes esquivos y promesas aplazadas, un curso entero le sirve para averiguar si estar «a punto de» algo basta como forma de vida.
Narrada en primera persona por Eve, «A punto de…» recorre un curso completo —de septiembre a mayo, mes a mes— en la vida de una veinteañera que llegó a Nueva York convencida de que la ciudad la esperaba y descubrió que el puesto conseguido es el de secretaria en El Ciclista, una revista de bicicletas dentro del imperio editorial de Prescott Nelson. Su jornada consiste en volcar datos en una parrilla de asignaciones, encargar comidas para los becarios y reservar billetes para un jefe cuya oficina está al otro extremo de la planta. Escribir, que era el plan, sigue siendo una promesa aplazada: un artículo inventado sobre un cirujano que recupera la bicicleta duerme en un cajón, a la espera de un momento oportuno que nunca llega.
Fuera de la oficina, la vida se organiza alrededor de Tabitha, asistente de la directora de NY de noche y aliada indispensable: es quien conoce los locales, dicta las reglas del cortejo, hereda invitaciones sobrantes a estrenos e inauguraciones y ofrece su sofá los jueves. Con ella, Eve recorre una Nueva York de vodka, taxis facturados a la empresa y confidencias de resaca; sin ella, vuelve a Nueva Jersey, a la casa de sus padres y a la sensación de dar vueltas en una rueda.
El curso trae también a Zeke, un ejecutivo discográfico que habla de sí mismo en tercera persona y promete más de lo que sostiene, y con él una cadena de cálculos telefónicos, citas y decisiones no del todo lúcidas que Eve narra sin autoindulgencia y con humor afilado. Alrededor desfilan figuras reconocibles del mundillo: la temida directora apodada la Cangrejo, el jefe convencido de estar salvando el periodismo americano, el fundador legendario al que solo se ve pasar camino del ascensor.
Papa construye una comedia urbana sobre el desfase entre la ambición y el escalafón, entre el nombre que impresiona en el currículo y el trabajo que de verdad se hace. El chiste nace de la observación —marcas, alquileres, jerarquías de oficina, el estigma de no vivir en Manhattan— y sostiene una pregunta más seria: cuánto tiempo puede una vida instalarse en la antesala de lo que iba a ser. La estructura por meses funciona como calendario escolar y como cuenta atrás; cada capítulo mide lo que ha cambiado, o lo que no.