Un cartero rural descubre en plena tormenta el cadáver de un productor de cine caído con su coche desde un puente. Lo que parece un accidente se enreda con cartas anónimas que anuncian, con siniestro humor editorial, la desaparición de…
Descargar
Un cartero rural descubre en plena tormenta el cadáver de un productor de cine caído con su coche desde un puente. Lo que parece un accidente se enreda con cartas anónimas que anuncian, con siniestro humor editorial, la desaparición de Huberto de Vantoy: la firma detrás de la cual una editorial esconde a cinco escritores anónimos que fabrican en serie novelas sentimentales de gran tirada.
Una madrugada de marzo, mientras una tempestad arrasa los caminos cercanos a Meulan, un empleado de correos halla un automóvil destrozado al fondo de un puente sin parapeto: dentro, muerto al volante, el productor cinematográfico Pablo Chadaput. El hallazgo, que en un primer momento parece un simple accidente de carretera, se complica cuando en la editorial Raben-Crocq empiezan a llegar telegramas anónimos que anuncian, con la frialdad de un comunicado de prensa, la próxima desaparición de Huberto de Vantoy. Ese nombre, célebre entre el público por sus voluminosas novelas de amor de la colección Corazones Sangrantes, no corresponde a ningún autor real: es la máscara colectiva tras la que el tacaño y calculador Arturo Raben-Crocq organiza a un grupo de cinco escritores anónimos que, por turnos, redactan capítulos, tramas y giros sentimentales pensados para un público que exige cantidad antes que calidad. Chadaput fue durante años el motor práctico de ese engranaje literario antes de abandonarlo para probar fortuna, sin gran éxito, como productor de cine. Cuando su muerte coincide con una segunda amenaza —«Huberto de Vantoy acaba de desaparecer»— la maquinaria de la editorial se ve obligada a mirar hacia dentro: entre los propios miembros del equipo, unidos por rivalidades, deudas, vanidades de escritor y viejos rencores, cualquiera pudo redactar esas cartas, y cualquiera podría ser el próximo. Un inspector escéptico, convencido de que se trata de un accidente y de una broma de mal gusto, se enfrenta a un editor que insiste en que están ante un plan deliberado para destruir su producto más rentable. Entre interrogatorios improvisados en el propio despacho, coartadas dudosas, secretarias que taquigrafían confesiones y colaboradores que sueñan con convertirse ellos mismos en detectives, la novela construye un enigma que se ríe de sus propios mecanismos: un asesinato, si lo hay, no contra una persona, sino contra un nombre inventado por conveniencia comercial.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.