En la isla de Pandor, un anciano narrador reúne a los suyos junto al fuego, bajo dos lunas, para contar la leyenda que explica el origen de este pueblo alado: la historia de Épiphane, un huérfano mestizo apodado Piphan que, sin saberlo…
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En la isla de Pandor, un anciano narrador reúne a los suyos junto al fuego, bajo dos lunas, para contar la leyenda que explica el origen de este pueblo alado: la historia de Épiphane, un huérfano mestizo apodado Piphan que, sin saberlo aún, está destinado a convertirse en un ángel terrestre.
La historia se abre como un relato dentro de otro relato. En una noche de dos lunas, el Gran Arconte de las islas Protegidas —guardián de la memoria de Pandor— congrega a jóvenes y niños en torno a una hoguera para narrar, una vez más, los orígenes de su mundo alado. Su voz nos traslada miles de años atrás, a un tiempo en que sólo existía una luna en el cielo y en que la barrera de coral que hoy es una duna de arena rodeaba todavía una laguna viva entre dos islas, Nat y Albaran.
Allí crece Épiphane, a quien todos llaman Piphan, un huérfano de origen incierto criado en un orfanato regido con mano dura por la madre Pélagie, pero suavizado por el cariño de la hermana Bertille. Junto a su amigo del alma Kimyan y a los demás miembros de la ‘banda de los cuatro’ —Vouki y Marusse—, Piphan reparte sus días entre la pesca en la laguna y la espera de las visitas de su padrino Mercurio, un vaza culto y afectuoso que alimenta su imaginación con libros de aventuras.
Una mañana en que aguarda en vano la llegada de Mercurio, Piphan recibe en su lugar un enigmático regalo —un objeto llamado ‘rombo’— junto con una carta que le advierte, sin explicaciones, de que no hable de magia con nadie: algo está cambiando. Ese mismo día es testigo del destierro ritual de una bruja, cuya mirada de reptil y cuyo siniestro augurio —‘sólo falta una luna’— lo dejan marcado. De vuelta en el orfanato, un enfrentamiento con la severa madre Pélagie precipita su ruptura con la única vida que ha conocido, y Piphan decide, por primera vez, tomar las riendas de su propio destino: partir en busca de los orígenes que nadie le ha querido revelar.
Así arranca el relato fundacional de Pandor, una fábula de iniciación que combina la calidez de la amistad infantil con el asombro de una mitología insular propia, y que promete revelar cómo un muchacho corriente llegó a ganarse las alas que hoy son herencia de todo un pueblo.