Un manual entrañable y con humor que reivindica el abrazo como herramienta de bienestar físico y emocional, explicando sus beneficios, su ética y sus múltiples variantes prácticas.
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Un manual entrañable y con humor que reivindica el abrazo como herramienta de bienestar físico y emocional, explicando sus beneficios, su ética y sus múltiples variantes prácticas.
Esta obra se presenta como un pequeño tratado de “abrazoterapia”: una guía que combina divulgación sobre el contacto físico con un tono cálido y juguetón. Parte de una premisa respaldada por investigaciones citadas en el propio texto —que el contacto humano no es un lujo sino una necesidad para la salud física y emocional— y a partir de ahí construye toda una “disciplina” ficticia pero seria en su intención: la práctica de dar y recibir abrazos como forma de cuidado mutuo. El libro se organiza como si fuera un manual profesional, con secciones que imitan la estructura de un texto clínico: definiciones de términos inventados (abrazo, abrazar, abrazoterapia), una base teórica sobre los efectos del contacto, un código ético para quienes ejercen de “abrazoterapeutas” —basado en el consentimiento, el respeto y la naturaleza no sexual del gesto— y hasta unas irónicas “contraindicaciones” y “aranceles” que hablan del riesgo emocional de mostrarse vulnerable. La parte central cataloga con detalle distintos tipos de abrazo: el abrazo de oso, el abrazo en forma de A, el de mejilla, el sándwich, el impetuoso, el grupal, el de costado, el de espalda y el de corazón, describiendo para cada uno la postura, la sensación que transmite y las situaciones u ocasiones a las que mejor se adapta. Cierra con reflexiones sobre el momento y el lugar ideales para abrazar, ejercicios de visualización y fantasía guiada para practicar el gesto mentalmente, una variante de corte contemplativo (el “abrazo zen”) y una invitación final, a modo de manifiesto, a incorporar el abrazo como parte cotidiana de la vida en comunidad. El resultado es un texto ligero en tono pero con una intención genuina: normalizar el contacto afectivo no romántico como gesto de cuidado, consuelo y conexión humana.