Un análisis crítico de la economía española en el momento en que el discurso oficial proclamó el fin de la crisis. El autor contrapone dos países que coexisten sin tocarse: el de la economía financiera, donde el dinero vuelve a entrar sin…
Descargar
Un análisis crítico de la economía española en el momento en que el discurso oficial proclamó el fin de la crisis. El autor contrapone dos países que coexisten sin tocarse: el de la economía financiera, donde el dinero vuelve a entrar sin obstáculos, y el de la calle, con uno de cada cuatro adultos sin trabajo y pymes sin crédito asequible. A partir de ahí desmonta la idea de que lo peor ya pasó y sostiene que la crisis de 2007-2008 marcó una frontera: lo que viene no será una vuelta a lo anterior, sino un 'nuevo normal' que las instituciones todavía se niegan a nombrar.
El libro arranca con una pregunta que en su momento parecía retórica y aquí se vuelve incómoda: ¿lo peor ya ha pasado? La respuesta que el autor construye no es un sí ni un no, sino una distinción. Hay dos economías españolas funcionando en paralelo, y solo una de ellas se ha recuperado. En la financiera, la liquidez de los bancos centrales y la garantía implícita de que el euro no se rompería devolvieron el apetito por los activos periféricos que poco antes se consideraban tóxicos; en la real, el crecimiento se mide en décimas que no alteran la vida de quien no puede pagar su hipoteca o solo encuentra contratos temporales mal pagados. Entre ambas se sitúa un Gobierno que celebra la salida del túnel mientras muchos se preguntan, en voz baja, de qué se está saliendo y hacia dónde.
Sobre ese diagnóstico se levantan dos hilos que recorren todo el libro. El primero es la crítica al discurso oficial —el de los organismos multilaterales y el de los gobiernos nacionales— por su optimismo estructural y su costumbre de ir ‘detrás de la curva’: actuar solo cuando el abismo ya es visible. El autor lo documenta con una secuencia de negaciones sucesivas, del mea culpa del FMI sobre el primer rescate griego a los desequilibrios externos de la periferia, las burbujas inmobiliarias que nadie quiso señalar a tiempo y las medidas correctoras aplicadas cuando ya no servían de nada. El segundo hilo es lo que llama el ‘error de la repetición’: leer el presente con el mapa del pasado. El paro de 2014 no es el de 1984, la crisis inmobiliaria no repite la de 1992-1995 y la marcha de jóvenes cualificados no se parece a las emigraciones de los sesenta y setenta; insistir en la analogía retrasa la adaptación.
La segunda parte de este tramo aterriza en un caso concreto: la propuesta del FMI de rebajar los salarios un diez por ciento, que unió a patronal, sindicatos, Gobierno y oposición en un rechazo tan rápido que impidió cualquier debate. El autor reconstruye con detalle tanto la reacción —artículos centrados en los sueldos de los funcionarios de Bruselas, en la falta de democracia interna del Fondo o en comparaciones con Alemania— como el argumento que quedó sin discutir: que no se hablaba de nivel salarial sino de valor añadido por hora, y que el verdadero objetivo eran los millones de personas desplazadas de actividades que no volverán. Expone las simulaciones del organismo, sus límites y las objeciones deflacionistas que él mismo recogió, y no oculta su propia posición favorable a una devaluación interna, defendida junto a economistas como Krugman o Rodrik. El cierre es menos una tesis que una constatación: siete años de crisis han erosionado la cohesión social hasta el punto de que ya casi nadie cree a las instituciones, y sin credibilidad ninguna medida —por bien calculada que esté— resulta aplicable. Lo que España necesita, sostiene, es confianza; y la confianza empieza por explicar con sinceridad lo que está pasando.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.