Un entrañable retrato de Mr. Chipping, un veterano profesor de latín y griego en el internado británico de Brookfield, que repasa desde la vejez toda una vida dedicada a la enseñanza.
Descargar
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.
Un entrañable retrato de Mr. Chipping, un veterano profesor de latín y griego en el internado británico de Brookfield, que repasa desde la vejez toda una vida dedicada a la enseñanza. Publicada en 1934 por James Hilton, esta breve novela evoca con ternura y humor la transformación de un docente correcto pero distante en una figura entrañable, gracias sobre todo al breve pero luminoso matrimonio que marcó su existencia. Un clásico sobre la vocación docente, el paso del tiempo y el cariño que se construye despacio, a fuerza de años y de anécdotas compartidas con generaciones de alumnos.
Ya anciano y jubilado, instalado en una modesta habitación frente al colegio donde pasó toda su carrera, el señor Chipping —conocido por todos como Chips— se deja llevar por los recuerdos junto al fuego, mientras la señora Wickett le sirve el té y el doctor Merivale vigila su salud con cariño resignado. Desde esa quietud doméstica, la narración se remonta a finales del siglo XIX, cuando un joven e inseguro profesor de lenguas clásicas llega a Brookfield, una institución escolar de segunda fila pero profundamente arraigada en sus tradiciones. Allí, Chips construye poco a poco una carrera sólida aunque gris, marcada por la disciplina, la rutina y una discreta falta de brillantez.
Todo cambia durante unas vacaciones en el Lake District, donde un accidente fortuito lo pone en contacto con Katherine Bridges, una joven mucho más libre, moderna e idealista que él. El contraste entre ambos —la tradición y la novedad, la reserva y la vitalidad— da paso a un enamoramiento repentino que culmina en un matrimonio que transforma al profesor: bajo la influencia de Katherine, Chips se vuelve más cercano, más ingenioso y, sobre todo, más querido por sus alumnos. La novela sigue esta metamorfosis y los pequeños gestos, bromas de aula y conflictos con la tradición escolar que van tejiendo el afecto casi legendario que Brookfield termina sintiendo por él.
Escrita por James Hilton en apenas unos días de 1933 e inspirada en la figura de su propio padre y en uno de sus profesores, la obra se ha convertido en un retrato entrañable de la vocación docente y del modo en que una vida aparentemente modesta puede llenarse de sentido a través del cariño y la entrega a los demás. Con prosa cálida y una mirada nostálgica hacia una época y una institución que se saben distintas para siempre, ‘Adiós, señor Chips’ sigue siendo, casi un siglo después de su publicación, una de las evocaciones más entrañables de la vida escolar británica y del vínculo humano entre un maestro y sus alumnos a lo largo de las décadas.