Un manuscrito inédito del doctor Watson, hallado décadas después de su muerte, revela la aventura final y más extraordinaria de Sherlock Holmes: el regreso de su némesis, el profesor Moriarty, y un secreto personal que el detective guardó…
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Un manuscrito inédito del doctor Watson, hallado décadas después de su muerte, revela la aventura final y más extraordinaria de Sherlock Holmes: el regreso de su némesis, el profesor Moriarty, y un secreto personal que el detective guardó durante toda su vida y que solo se atreve a confesar cuando el peligro se vuelve mortal.
La historia se presenta enmarcada por un hallazgo real: en 1975, el narrador recibe la noticia de que ha heredado de su abuela inglesa una vieja caja metálica con el nombre de John H. Watson grabado en la tapa. Dentro hay treinta y dos relatos inéditos sobre los casos de Sherlock Holmes, guardados durante años en una cámara acorazada londinense. El más extenso de todos ellos, escrito por Watson a sus setenta y ocho años desde una cama del hospital St. Bartholomew en 1930, es el que compone el cuerpo de esta obra. El propio Watson advierte al lector que lo que va a narrar excede lo verosímil, y deja abierta la duda de si se trata de un desahogo senil, una última artimaña de Holmes o, sencillamente, la verdad. La acción retrocede a 1903. Una noche, en el salón de Baker Street, Holmes recibe a su viejo amigo con una noticia inquietante: el profesor James Moriarty, el ‘Napoleón del crimen’ a quien creía haber arrastrado consigo en su caída por las cataratas de Reichenbach catorce años atrás, sigue vivo y ha vuelto a tejer su red criminal. Más sorprendente aún es la revelación de que Holmes y Moriarty se conocen desde la infancia, unidos por un vínculo que el detective nunca había mencionado y que ahora insinúa como la clave de todo el enfrentamiento. Convencido de que el desenlace de esta rivalidad será definitivo, Holmes decide fingir su retiro rural para dedicarse en secreto a desmontar la organización de su enemigo, y encarga a Watson que difunda la noticia de su desaparición sin dar detalles. Mientras el mundo cree que el gran detective se ha marchado a criar abejas a las colinas de Sussex, Watson queda atrapado en la incertidumbre: guarda un secreto que no puede compartir ni con su esposa, revisa obsesivamente los periódicos buscando la huella del crimen organizado y repasa sus recuerdos de los escasos encuentros previos con Moriarty. La tensión crece cuando, tras semanas de silencio, dos inspectores de Scotland Yard se presentan en su consulta reclamando con urgencia la ayuda de Holmes, señal inequívoca de que algo grave ha ocurrido. La obra combina el tono clásico de las memorias de Watson con una promesa explícita de revelación: antes del final, Holmes ha jurado explicar a su amigo la verdad oculta detrás de su relación con Moriarty, una verdad que el propio prefacio sugiere podría desbordar los límites de lo razonable para su época.