Mònica Bernabé, periodista española afincada en Kabul desde 2007, reconstruye en primera persona más de una década de historia afgana: desde su primer viaje clandestino bajo el régimen talibán en el año 2000 hasta el debate, en 2012, sobre…
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Mònica Bernabé, periodista española afincada en Kabul desde 2007, reconstruye en primera persona más de una década de historia afgana: desde su primer viaje clandestino bajo el régimen talibán en el año 2000 hasta el debate, en 2012, sobre la reintegración de los talibanes al gobierno. Combinando memoria personal y crónica periodística, el libro retrata la violencia contra las mujeres, la vida cotidiana bajo ocupación internacional y el fracaso de las promesas de reconstrucción y democracia en el país.
«Afganistán, crónica de una ficción» nace de la experiencia directa de su autora, una de las pocas periodistas extranjeras que ha residido de forma continuada en Kabul. Todo comienza en agosto de 2000, cuando Bernabé cruza disfrazada con burqa el paso del Khyber para visitar, junto a otras dos compañeras, escuelas clandestinas donde mujeres y niñas afganas recibían clases a escondidas del régimen talibán, que había prohibido su educación. Ese primer viaje, narrado con el detalle de quien vivió el miedo a ser descubierta, el interrogatorio de los servicios de inteligencia pakistaníes y la solidaridad silenciosa de activistas como Orzala Ashraf o las integrantes de RAWA, sienta las bases de un compromiso que llevaría a la autora a fundar una asociación de apoyo a las mujeres afganas y, años después, a instalarse definitivamente en el país como corresponsal.
A partir de ese punto de partida, el relato avanza cronológicamente por los grandes acontecimientos que transformaron Afganistán: la caída del régimen talibán en 2001, la llegada de las fuerzas internacionales y la promesa de una nueva democracia, el despliegue de las tropas españolas, la persistencia de la violencia contra las mujeres pese al cambio de gobierno, los mitos y realidades en torno al burqa, la dureza de la vida en el frente de guerra, los giros de la estrategia militar estadounidense durante la administración Obama y, finalmente, episodios de tensión como la quema de coranes en 2012 que reavivaron el enfrentamiento entre la población afgana y las fuerzas extranjeras.
Lejos de una narración distante o académica, el libro se construye desde la experiencia vivida: los interrogatorios, las noches de miedo, las escuelas improvisadas en habitaciones sin ventanas, los hospitales sin médicas para atender a mujeres, las conversaciones con excombatientes, funcionarios y familias afganas. Bernabé no se presenta como experta ni como corresponsal de guerra en el sentido idealizado del término, sino como periodista que ha optado por mirar de cerca y durante años una realidad que rara vez llega completa a través de los grandes medios. El resultado es un fresco que desmonta la idea de una intervención internacional exitosa y pone en primer plano las contradicciones, la corrupción y el desgaste de una guerra que, más de una década después de iniciada, deja a Afganistán sin certezas sobre su futuro una vez las tropas extranjeras se retiren.