En la Alejandría del siglo IV, el anciano Davo rompe décadas de silencio para confesar la historia que lo atormenta: cómo, siendo apenas un adolescente comprado como esclavo por el filósofo Teón, entró a servir en la casa de su hija…
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En la Alejandría del siglo IV, el anciano Davo rompe décadas de silencio para confesar la historia que lo atormenta: cómo, siendo apenas un adolescente comprado como esclavo por el filósofo Teón, entró a servir en la casa de su hija Hipatia, la más admirada maestra de la ciudad, y cómo un amor imposible y silencioso lo convirtió, sin quererlo, en testigo y parte de la tragedia que se cernía sobre ella y sobre el mundo del saber clásico.
La novela se abre con la voz de un narrador ya viejo que mira hacia atrás con culpa y nostalgia: fue esclavo de Hipatia de Alejandría y considera que su existencia, marcada por aquel servicio, merece ser contada antes de que el olvido borre tanto el amor que sintió como el error que no puede perdonarse. Ese preámbulo desemboca en el recuerdo fundacional, el día en que, comprado en el mercado de esclavos por el bibliotecario Teón, el joven Davo cruza por primera vez el puerto y las calles de Alejandría rumbo a un hogar dedicado enteramente al conocimiento. Guiado primero por Aspasio, el esclavo más veterano de la casa, y después por Medoro, Davo aprende a leer, se familiariza con la ciudad y descubre un universo doméstico insólito: una hija de filósofo, Hipatia, educada como un sabio más, ajena a los adornos y costumbres reservados a las mujeres de su clase, dueña de un temple intelectual que somete en los debates a su propio padre. Convertido en su esclavo personal, Davo la acompaña a sus clases en el Museion, presencia sus lecciones de astronomía y geometría ante los jóvenes aristócratas de la ciudad —entre ellos el ambicioso Orestes, cuya cercanía a la maestra despierta en Davo unos celos que no puede confesar ni comprender del todo— y asiste, noche tras noche, a las observaciones astronómicas que Hipatia comparte con su padre en la azotea de la casa. Alrededor de esa vida de estudio y devoción silenciosa se va cerrando, casi sin que los protagonistas quieran verlo, una amenaza política y religiosa: el edicto que convierte al cristianismo en religión oficial del imperio, las tensiones crecientes entre el Serapeo pagano y el obispado, y los primeros presagios de un enfrentamiento que pondrá en peligro tanto la vida intelectual de Alejandría como la propia Hipatia. A través de la mirada de un esclavo que ama lo que sabe que nunca podrá poseer, la obra construye el retrato íntimo de una época de esplendor y de la fractura que la destruiría, entrelazando la crónica histórica de la Alejandría tardorromana con una historia personal de devoción, distancia social y remordimiento.