Tras la muerte de su padre, un hombre atraviesa la ruptura de su matrimonio y una semana de duelo obligado bajo el mismo techo que sus hermanos, en una novela sobre el humor ácido con el que una familia disfuncional afronta la pérdida y…
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Tras la muerte de su padre, un hombre atraviesa la ruptura de su matrimonio y una semana de duelo obligado bajo el mismo techo que sus hermanos, en una novela sobre el humor ácido con el que una familia disfuncional afronta la pérdida y sus propios fracasos.
Judd Foxman recibe la noticia de la muerte de su padre en medio de la implosión de su propio matrimonio, tras descubrir a su mujer con su jefe, un personaje mediático de radio conocido por sus programas explícitos sobre sexo. Con esa herida todavía abierta, Judd se ve obligado a reunirse con su madre y sus tres hermanos —Wendy, la mayor, resuelta y de lengua afilada; Paul, el primogénito con quien nunca ha compartido demasiada cercanía; y Phillip, el benjamín, imprevisible y errático— para cumplir el último deseo del padre fallecido: guardar la Shivá, el luto judío de siete días, pese a que era un hombre declaradamente ateo. Confinados durante una semana en la casa familiar, los hermanos se ven forzados a convivir, discutir y desenterrar viejas heridas, rencores y secretos que llevaban años evitando. Entre el sarcasmo compulsivo que la familia usa como escudo emocional, las visitas de amigos y vecinos, y la sombra de Jen, la esposa de la que Judd está separándose, la novela construye un retrato coral sobre el duelo, la familia y la dificultad de decir la verdad incluso en los momentos más decisivos. Con un tono que combina la comedia negra y la introspección, la obra sigue a un protagonista que, mientras entierra a su padre, se ve obligado también a hacer balance de su propia vida adulta: un matrimonio roto, una paternidad frustrada y una identidad que empieza a resquebrajarse. La convivencia forzada entre hermanos que apenas se soportan se convierte en el escenario donde salen a la luz las tensiones largamente aplazadas y donde, pese al humor corrosivo, asoma una fragilidad compartida frente a la pérdida.