Julia, tanatopractora que devuelve la dignidad y la belleza al rostro de los difuntos, ve alterada su rutina cuando un hombre mayor, Miguel Lebrero Jara, le pide ayuda para algo mucho más difícil de maquillar: acompañar el final de la vida…
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Julia, tanatopractora que devuelve la dignidad y la belleza al rostro de los difuntos, ve alterada su rutina cuando un hombre mayor, Miguel Lebrero Jara, le pide ayuda para algo mucho más difícil de maquillar: acompañar el final de la vida de su esposa Cecilia. Entre el tanatorio de hoy y el recuerdo de un pueblo dividido por antiguas rencillas en 1983, la novela entrelaza dos historias de amor y despedida que interrogan qué significa morir con dignidad.
«Ahora ya no», de Laura Delgado Cánovas, se abre en el silencio aséptico de un tanatorio, donde Julia Aguilar ejerce su oficio con una mezcla de oficio artesanal y convicción casi vocacional: maquillar a los muertos, devolverles el color y la serenidad que la enfermedad o el accidente les arrebataron, para que sus allegados conserven un último recuerdo hermoso. Su día a día, hecho de rutinas técnicas, bromas negras entre compañeros y pequeñas victorias cotidianas, se ve interrumpido por la visita de un desconocido, don Miguel Lebrero Jara, que llega recomendado por una vieja amiga de su abuela. Lo que Miguel propone no tiene nada que ver con el trabajo habitual de Julia: le pide que ayude a poner fin, con dignidad y en secreto, a la vida de su esposa Cecilia, gravemente enferma e inmovilizada desde hace tiempo. La petición desata en Julia un conflicto entre la compasión profesional que ha cultivado toda su vida y el peso moral y legal de lo que se le pide. Mientras ella intenta ganar tiempo y entender los motivos reales de Miguel, la narración se desliza hacia el pasado, a un pequeño pueblo de 1983 donde un joven Miguel, empleado de mantenimiento del ayuntamiento, conoce a Cecilia, una mujer de espíritu libre e independiente que irrumpe en su vida al volante de un coche y con la música a todo volumen. A través de conversaciones sobre tapices, mitología y las costumbres cerradas de la comunidad, se despliega el origen de un amor que desafiaba las convenciones de su tiempo y lugar. La novela alterna así el presente —marcado por la deliberación ética de Julia ante una petición extrema— con el relato de cómo nació ese amor que hoy busca, según Miguel, un final decidido por la propia Cecilia. Con un tono que combina la crudeza de los detalles profesionales del oficio funerario con la ternura de una historia de amor de juventud, «Ahora ya no» plantea preguntas sobre la eutanasia, la dignidad al final de la vida y el derecho de cada persona a decidir cómo despedirse del mundo, todo ello desde la mirada de una protagonista que ha hecho de la muerte, paradójicamente, un lugar de belleza y respeto.