En una estación de esquí de la Columbia Británica, la muerte repentina del dueño del Kingston Inn deja atado un hotel navideño, una casa con luces en los aleros y un terreno lleno de proyectos a dos personas que no se conocen de nada.
Descargar
En una estación de esquí de la Columbia Británica, la muerte repentina del dueño del Kingston Inn deja atado un hotel navideño, una casa con luces en los aleros y un terreno lleno de proyectos a dos personas que no se conocen de nada. Eve Darling, subdirectora del hotel y a dos semanas de dar a luz, descubre que ha heredado la mitad de todo; Mac Kingston, el hermano adoptivo que llegó tarde al entierro, quiere vender y volver a Suiza cuanto antes. Entre desconfianzas, secretos a medias y una atracción que ninguno esperaba, ambos deberán decidir qué hacer con el legado —y con el invierno— que comparten.
Cypress Crossing es un pueblo de montaña que vive del esquí, y en diciembre huele a abeto, a villancicos tocados al piano y a restaurante lleno hasta Año Nuevo. El corazón de ese pequeño mundo es el Kingston Inn, y su dueño, David Kingston, acaba de morir. Quien sostiene el hotel en pie mientras el duelo se asienta es Eve Darling: seis años de casa, dos como subdirectora, un embarazo a punto de término y ninguna familia a la que recurrir.
A la oficina de Eve llega un desconocido al que reconoce solo por una fotografía sobre el escritorio de su antiguo jefe. Es Mac Kingston, el hermano que David acogió como propio cuando ambos eran adolescentes, y que ahora aparece con una semana de retraso, prisa en la voz y una única petición: el nombre de la abogada. Quiere resolver el testamento, poner a la venta el hotel y la casa, y marcharse. Lo que la abogada le comunica desbarata el plan: David dejó la mitad de todo lo que poseía a Eve.
A partir de ahí, la novela construye su tensión sobre una convivencia forzada y una sospecha mal formulada. Mac, criado entre casas de acogida y entrenado desde niño para no mostrar lo que siente, ve en la joven embarazada que vive en el sótano de la casa de su hermano una explicación demasiado fácil, y no duda en preguntarla en voz alta. Eve, que carga con la vergüenza de una estafa sentimental y financiera que le costó sus ahorros y le dejó una hija en camino, se niega a justificarse ante un extraño. Entre ambos se cruza, además, algo que ninguno nombra: un roce de dedos, una mano que sostiene, un pulso que se acelera en el peor momento posible.
Mac llega tocado por algo más que el duelo. Viene de una operación de rescate en los Alpes que terminó en avalancha y en muertes, y arrastra mareos, dolores de cabeza y una culpa que no comparte con nadie. Su primera propuesta a Eve es comprar su parte y liberarla de la responsabilidad; su primera negativa la recibe sin dramatismo, con la calma de quien acaba de entender que tendrá que quedarse. Porque queda pendiente lo más importante: la finca que David compró meses atrás a treinta y cinco millas del pueblo, donde soñaba con un campo de golf que llenara el hotel también en verano.
El viaje a esa propiedad, bajo un frente frío que se adelanta y una nieve que empieza a caer con fuerza, es el punto en el que la historia cambia de registro. Una cabaña de cedro aislada, un camino que se borra, un parto que se adelanta semanas antes de la fecha prevista —el mismo día de Navidad— y dos personas obligadas a confiar la una en la otra sin margen para seguir discutiendo sobre herencias.
Moyra Tarling firma un romance navideño de escala íntima, ambientado en el paisaje nevado del interior de la Columbia Británica, donde el conflicto no lo aportan los villanos sino los silencios: los de un hombre que aprendió que sentir es hacerse vulnerable y los de una mujer que aprendió que fiarse sale caro. Publicada en español dentro de la colección Julia de Harlequin Ibérica, es una lectura de trece capítulos pensada para la temporada, con la promesa de familia encontrada, segundas oportunidades y un legado que solo tiene sentido si se acepta entero.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.