Buenos Aires, junio de 1991. Alejandro Right, crítico de arte y espectáculos de un diario porteño, descubre un domingo lluvioso que ha pasado la vida comentando lo que hicieron otros.
Descargar
Buenos Aires, junio de 1991. Alejandro Right, crítico de arte y espectáculos de un diario porteño, descubre un domingo lluvioso que ha pasado la vida comentando lo que hicieron otros. Cuando decide por fin escribir su propia obra, la máquina de escribir lo arrastra a un trance del que despierta horas después con cinco páginas que no recuerda haber tecleado: la crónica minuciosa de un crimen cometido en Londres en 1895. Nada en su vida ordenada explica ese texto, ni la firma de sangre que lo cierra.
Hijo de un piloto inglés de la Royal Air Force que llegó al Río de la Plata huyendo de la guerra, Alejandro Right ha construido una existencia razonable: una oficina en la redacción, entrevistas, carteleras, un paquete diario de cigarrillos, los té con su madre en Belgrano, las llamadas de larga distancia con la hermana que un diplomático se llevó a Europa. También un duelo que no termina de cerrar, el de Claudia, y la certeza incómoda —formulada frente a la ventana de su departamento de Ayacucho— de que ha sido siempre un espectador de lujo, alguien que juzga el coraje ajeno de volcar la vida al papel sin arriesgar nunca la propia.
La decisión de escribir su primera novela llega como una forma de reparación. Lo que llega en cambio es otra cosa. Una noche, al pasar frente a la máquina de escribir, algo lo sienta ante ella y le borra las horas siguientes. A las tres de la madrugada vuelve en sí empapado en sudor, mareado, incapaz de reconocer como propio el impulso que movió sus dedos. Sobre el escritorio hay cinco páginas: un hombre entra por una ventana a una casa londinense en 1895, elige una habitación, y ejecuta con método frío a una joven dormida. Antes de perderse en la niebla, escribe con sangre un número sobre la frente del cadáver. Un uno. Un principio de serie.
Alejandro hace lo único que sabe hacer con un texto: leerlo como crítico. Lo encuentra algo burdo, un tanto macabro, correcto dentro de los cánones del suspenso. Guardarlo en un cajón y seguir con la agenda del día resulta, por un rato, posible.
“Al filo de la realidad” avanza en dos planos que se rozan y se contaminan: la Buenos Aires de los noventa, con su humor de redacción, sus amistades de café y su melancolía de barrio, y una Londres victoriana donde alguien mata con paciencia de artesano. Entre ambos, un hombre que quiso ser protagonista de su propia historia y descubre que quizá lo esté siendo de otra. La novela trabaja sobre esa incomodidad: qué parte de lo que escribimos nos pertenece, y qué se escribe a través nuestro cuando bajamos la guardia.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.