Una novela romántica agridulce sobre dos hombres muy distintos —un camarero extrovertido convertido en padre soltero y un escritor ansioso que acaba de perder su hogar— cuyas vidas se cruzan cuando se convierten en vecinos y descubren,…
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Una novela romántica agridulce sobre dos hombres muy distintos —un camarero extrovertido convertido en padre soltero y un escritor ansioso que acaba de perder su hogar— cuyas vidas se cruzan cuando se convierten en vecinos y descubren, casi sin querer, lo que significa formar una familia.
Rue Murray tiene una vida que le encanta: trabaja de camarero en un club nocturno de Delaware, coquetea sin compromiso y ahorra para mudarse algún día a California. Todo cambia una noche cuando Natalie, la mujer con la que tuvo un único encuentro meses atrás, le anuncia que está embarazada y no piensa quedarse con el bebé. Movido por un impulso que ni él mismo entiende del todo —y por el recuerdo de su propia infancia marcada por el rechazo de sus padres—, Rue decide criar a la niña solo, con la ayuda incondicional de su mejor amigo Dusty. De la noche a la mañana pasa de vivir para las propinas y las noches de fiesta a enfrentarse a guarderías espantosas, horarios imposibles y el miedo constante a no estar a la altura de ser padre. En paralelo, Erik es un escritor de vida meticulosamente ordenada, incapaz de tolerar el cambio o el caos, que se ve obligado a abandonar la casa que ha sido su refugio durante años cuando el propietario decide venderla. Obligado a instalarse en un apartamento nuevo, entre vecinos desconocidos y rutinas rotas, Erik lucha por reconstruir su pequeño mundo de certezas —sus figuras de Star Wars, sus geranios, su sillón favorito— mientras su carrera como autor pende de un hilo. El destino los pone puerta con puerta: Rue, desbordado por la crianza de su hija Alice, y Erik, aferrado a su necesidad de control y silencio, se ven forzados a coexistir. Lo que empieza como un choque de personalidades y costumbres se convierte, poco a poco, en una amistad inesperada y después en algo mucho más profundo, mientras ambos aprenden que a veces basta con un pequeño gesto, una pequeña muestra de confianza, para cambiarlo todo.