Reunión de siete ensayos aparecidos entre 1992 y 1996 en revistas como Harper's, Esquire, Premiere o The Review of Contemporary Fiction, aquí recuperados en versiones ampliadas y revisadas.
Descargar
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.
Reunión de siete ensayos aparecidos entre 1992 y 1996 en revistas como Harper's, Esquire, Premiere o The Review of Contemporary Fiction, aquí recuperados en versiones ampliadas y revisadas. El volumen se abre con «Deporte derivado en el corredor de los tornados», una memoria de adolescencia en el Illinois rural donde el tenis juvenil, el viento y las matemáticas se explican mutuamente; a partir de ahí el libro se despliega hacia la feria estatal, el crucero de lujo, la televisión y la narrativa americana, la muerte del autor como consigna crítica, el cine de David Lynch y el oficio de un tenista profesional de segunda fila. La mirada es la de un reportero que se incluye a sí mismo en el cuadro: pie de página, digresión y precisión técnica al servicio de una pregunta constante sobre el placer, el entretenimiento y lo que hacen con nosotros.
Hay libros de ensayo que se organizan por tema y otros que se organizan por temperamento. Este pertenece claramente al segundo grupo. Los siete textos que lo componen fueron encargos periodísticos publicados entre 1992 y 1996 —el reportaje sobre la feria estatal, la crónica del crucero caribeño, el retrato de un rodaje de David Lynch, el ensayo sobre televisión y ficción, la revisión de la teoría de la muerte del autor, la observación minuciosa de un tenista profesional— y, sin embargo, leídos juntos no parecen encargos, sino capítulos de una misma indagación devuelta aquí a su forma completa, sin los recortes de la edición en revista.
El arranque marca el tono. En «Deporte derivado en el corredor de los tornados», el narrador reconstruye su infancia en Philo, un pueblo de silos de maíz y casas prefabricadas al sur de Champaign-Urbana, y su carrera como jugador de tenis juvenil entre los doce y los quince años. No fue un niño dotado: pecho hundido, muñecas finas, ningún golpe capaz de intimidar a nadie. Lo que tenía era una tolerancia sobrenatural al sudor, una comodidad casi mística dentro de las líneas rectas y, sobre todo, una relación de complicidad con el viento del interior de Illinois. Aprendió a calcular sus rachas como quien resuelve una integral, a devolver bolas sin brillo al centro de la pista y a esperar a que la ventisca se llevara fuera los golpes ambiciosos del rival. Ganaba mucho. No gustaba a nadie. El ensayo convierte esa técnica defensiva en una teoría del lugar: la llanura cuadriculada, las carreteras trazadas a plomo, las pistas agrietadas por las malas hierbas, los tornados que se ensamblan en el cielo. Y termina donde terminan las mitologías privadas: en la pubertad que llega tarde, en los rivales que de pronto crecen quince centímetros, y en el descubrimiento de que jugar sobre una pista perfecta, protegida por cortavientos patentados, lo dejaba sin nada a lo que adaptarse.
Ese es el movimiento que el libro repetirá con otros materiales. Un espacio acotado y descrito con una precisión casi obsesiva —una pista, un recinto ferial, la cubierta de un barco, una pantalla de televisor— y dentro de él una atención que no se conforma con mirar, sino que va desmontando las condiciones de la mirada. La ironía nunca es gratuita: funciona como instrumento de medida. Las digresiones y las notas al pie no adornan el argumento, lo estratifican, dejando ver a la vez lo que se dice y lo que se está pensando mientras se dice.
El resultado es un volumen que se puede leer por partes, según el interés de cada quien, pero que gana enormemente leído seguido, porque la voz sostiene lo que los temas dispersan. Habla del entretenimiento como industria y como trampa afectiva; de la fascinación y el desprecio con que la ficción contemporánea trata a la imagen; del talento entendido no como don sino como renuncia; y de la extraña tristeza que asoma cuando alguien se dedica a disfrutar profesionalmente. Es un libro sobre el placer administrado y sobre el precio que se paga por él, escrito por alguien que se niega a fingir que observa desde fuera.