Richard Casey, un adolescente instalado de forma permanente en el pabellón de enfermos terminales del Hospital Hilltop, narra con humor negro y ternura sus días junto a Sylvie, otra joven paciente, mientras ambos convierten el miedo a la…
Descargar
Richard Casey, un adolescente instalado de forma permanente en el pabellón de enfermos terminales del Hospital Hilltop, narra con humor negro y ternura sus días junto a Sylvie, otra joven paciente, mientras ambos convierten el miedo a la muerte en travesuras, complicidad y pequeños actos de rebeldía frente a médicos, familiares y al propio destino.
Instalado desde hace meses en el tercer piso de un hospital de Hudson, Nueva York, Richard «Richie» Casey —apodado por sí mismo el Increíble Chico Agonizante— cuenta su historia con una voz desbordante de ironía, rabia contenida y un humor que funciona como escudo ante la enfermedad terminal. Entre arpistas que reciben a los visitantes en el vestíbulo, parches de fentanilo, enfermeras entrañables y un diagnóstico que él mismo bautiza como «el síndrome de Alguien Allá Arriba Te Odia», Richard construye un relato que se resiste a la solemnidad que todos esperan de un chico moribundo. Su cómplice es Sylvie, una compañera de pabellón tan enferma como él pero mucho más audaz, con quien recupera, a fuerza de bromas y pequeños actos de anarquía, la sensación de seguir siendo simplemente un adolescente. Juntos reviven una vieja tradición que le contó su abuela, la «Noche de la Col», disfrazándose de muerte y sembrando el caos frente al elevador del hospital, en una escena que roza el desastre —incluye fuego de verdad— y que termina por enfrentarlos a las autoridades del piso y a las familias, en particular al padre de Sylvie, un hombre desbordado por el dolor que ve en Richard una amenaza. Alrededor de esa travesura se despliega el verdadero tema del libro: la vida cotidiana dentro de un pabellón para enfermos terminales, con sus rituales absurdos, su falta de privacidad, sus enfermeras convertidas en figuras casi maternas y, sobre todo, la relación de Richard con su madre, quien lo tuvo siendo casi una niña y ha sacrificado trabajo, sueño y salud para no dejarlo solo ni una noche. Entre recuerdos de Halloween de la infancia —cuando los monstruos aún eran de mentira— y la crudeza del presente, el relato equilibra la comedia y la devastación sin pedir permiso para reír ni para doler, entregando un retrato íntimo de la adolescencia interrumpida por la enfermedad y de los vínculos que, incluso al final, insisten en parecer vida.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.