Tres años después de la desaparición de su hermano Tom, Lor decide volver a Alma, el pueblo del norte de Texas donde nació y donde se perdió su rastro.
Descargar
Tres años después de la desaparición de su hermano Tom, Lor decide volver a Alma, el pueblo del norte de Texas donde nació y donde se perdió su rastro. Con dieciocho años recién cumplidos y una vida en Rhode Island que se le ha quedado en suspenso, acepta la invitación de su tía May para pasar el verano en la finca familiar de la montaña: un lugar cargado de recuerdos, de leyendas heredadas y de normas que nadie explica del todo. Novela de misterio con raíz rural y aliento fantástico, firmada por Irene Recio Honrado.
Lor tiene dieciocho años, un verano por delante y una ausencia que no termina de cerrarse. Hace tres años su hermano mayor, Tom, se esfumó sin dejar rastro mientras pasaba unos días con su tía en Alma, un pueblo pequeño del norte de Texas que ni siquiera aparece en todos los mapas. Desde entonces, la casa que comparte con su madre en Rhode Island funciona como una tregua permanente: nadie nombra lo ocurrido, nadie se rinde del todo, nadie avanza. Su amiga Bibianne la arrastra a discotecas y planes nocturnos con la mejor intención y el peor resultado; Lor sabe que hace tiempo que solo finge estar viva.
La novela arranca justo en el punto en que esa inercia se rompe. Una conversación nocturna con su madre —tensa, entrecortada, atravesada por una llamada telefónica a la tía May— acaba con un permiso inesperado y una sola condición: no romper la norma. Al día siguiente Lor toma un vuelo hacia Texas sin despedidas, porque su madre no se cree capaz de darlas. La vuelta al lugar de la infancia no es un consuelo: es un examen. Allí están el bosque donde jugaba con Tom, el lago donde aprendió a tirarse de cabeza, los caballos, el porche con ocho sillas y el salón en el que todavía no se atreve a entrar.
La recibe Cyrus Wolf, un vaquero afable de sesenta y tantos años que la deja al pie de la montaña, ante un puente, una valla alzada y un cartel de prohibido el paso con un lobo tallado en la base. El último tramo lo hace ella sola, a lomos de un caballo joven que su tía ha dejado atado en el sendero con una nota y una lección implícita. Arriba, en la finca, la espera May: curandera, respetada y temida a partes iguales, la mujer a la que el pueblo llama bruja sin atreverse a decírselo a la cara, y la única de la familia que parece llevar sus Dones con naturalidad.
Porque en esa familia hay algo más que un duelo compartido. Nacen con velo, dicen; la madre de Lor tiene corazonadas que casi nunca fallan y que últimamente prefiere callar; el resto —las leyendas, los relatos que circulan por Alma como folclore— nunca ha necesitado pruebas para sostenerse. Lor siempre se resignó a ser normal. Volver significa poner esa resignación a prueba al mismo tiempo que busca cualquier señal, por mínima que sea, de lo que le ocurrió a su hermano.
Con una narración en primera persona directa y sin adornos, Irene Recio Honrado construye una historia de regreso y de umbral: el retrato de una chica que aprende a distinguir entre la esperanza y la negación, el de dos hermanas separadas por la culpa, y el de un paisaje —montaña, bosque, lago, pueblo— que guarda más de lo que muestra. El misterio de la desaparición avanza en paralelo al otro, más silencioso: el de una herencia familiar que ya empieza a reclamar a su siguiente heredera.