En el continente de Corada, donde la leyenda cuenta que dragones, orcos y hadas convivieron antes de que los hombres levantaran sus primeras aldeas, un joven granjero llamado Batron ve su vida cotidiana hecha pedazos cuando unos…
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En el continente de Corada, donde la leyenda cuenta que dragones, orcos y hadas convivieron antes de que los hombres levantaran sus primeras aldeas, un joven granjero llamado Batron ve su vida cotidiana hecha pedazos cuando unos desconocidos armados irrumpen para matarlo. La aparición de un misterioso anciano capaz de conjurar fuego con las manos lo obliga a aceptar lo que siempre creyó imposible: que la magia, los orcos y el legendario Alma de Dragón no son solo cuentos para dormir.
“Alma de Dragón”, de Israel Suárez Pestana, se abre con una madre que narra a sus tres hijos el mito fundacional de Corada: la llegada de los primeros hombres a una tierra habitada por dragones, orcos, gnolls y hadas; la guerra que estalló cuando el líder humano Karof exterminó a la raza de los dragones; y el sacrificio de Dingra, el último rey dragón, que entregó su Alma de Dragón —un orbe capaz de almacenar todo el saber y poder de su especie— para intentar salvar a las razas mágicas. El relato del ritual fallido, del orbe del caos, del duelo entre Karof y el orco Thragos, y de la creación de tres custodios inmortales encargados de proteger el orbe para siempre, planta la semilla de todo lo que vendrá después.
La historia salta entonces a Batron, un muchacho de diecisiete años que vive junto a su tío Gablin en una granja a las afueras del reino de Gadra, ajeno por completo a aquellas leyendas. El día de su cumpleaños debería marcar el inicio de sus primeras clases de equitación, pero se convierte en el escenario de una fractura familiar: su primo mayor, Atronius, guardia real cercano al ambicioso Abra, discute violentamente con su padre y abandona la casa para siempre, mientras el otro primo, Zaik, mensajero real, deja entrever con reticencia que se han visto orcos cruzando las montañas que separan los reinos.
Cuando Batron regresa de vender su mercancía en el pueblo, encuentra la granja en llamas, a su tío agonizante y a un grupo de soldados dispuestos a matarlo por orden de un jinete de rostro cicatrizado. Solo la intervención providencial de un anciano mago de mirada incandescente, que ahuyenta a los atacantes y detiene al propio Crizack con un simple gesto, le salva la vida. Entre la pérdida, el miedo y la incredulidad, Batron se ve arrastrado a acompañar a este desconocido que insiste en que su destino está ligado a fuerzas mucho más antiguas y peligrosas que cualquier cosa que haya conocido hasta ese día, dejando planteado el arranque de una aventura de fantasía épica sobre linajes ocultos, magia perdida y un mundo que empieza a despertar de siglos de paz aparente.