Zoe León es una estudiante de Letras de diecinueve años en Mérida que lleva desde niña un sueño recurrente ambientado en un castillo medieval y una marca de nacimiento en forma de león que nunca ha podido explicar.
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Zoe León es una estudiante de Letras de diecinueve años en Mérida que lleva desde niña un sueño recurrente ambientado en un castillo medieval y una marca de nacimiento en forma de león que nunca ha podido explicar. La llegada de un nuevo compañero de clase, tan atractivo como enigmático, con un acento imposible de ubicar y modales de otra época, empieza a resquebrajar la vida apacible que creía tener y la arrastra hacia un origen y un destino que desbordan lo que ella entendía por real.
Almas de Papel, de Alexandra Petrovic J., sigue a Zoe León, una joven venezolana criada por su padre tras la temprana muerte de su madre, cuya existencia transcurre entre libros, clases de literatura y un sueño que se repite desde la infancia: un salón de castillo en llamas, una mujer de cabello rojo que la abraza y un medallón de agua marina idéntico al que ella conserva como herencia familiar. Esa rutina se altera con la llegada de Máximo Aquila Ignis, un nuevo estudiante de belleza casi irreal, acento indefinible y una caligrafía anticuada que domina el castellano medieval con una fluidez que nadie de su generación debería tener. A la par de la vida universitaria de Zoe, la novela abre una segunda línea narrativa centrada en un personaje marcado por la pérdida de un hermano gemelo en un episodio de violencia que remite a un pasado de caballeros, cortes y un objeto llamado el Gran Libro, sugiriendo que los sucesos de Zoe no son casuales sino la reaparición de una historia largamente enterrada. Entre señales físicas —un calor que emana del medallón, un tatuaje de águila que replica su propia marca de nacimiento— y una atracción que ella intenta racionalizar sin éxito, la protagonista empieza a sospechar que su identidad guarda relación con hechos que exceden por completo su experiencia cotidiana. Ambientada en Mérida y construida con un tono introspectivo y de descubrimiento progresivo, la obra combina el relato de formación universitario con un trasfondo de misterio y leyenda, explorando preguntas sobre el destino, la memoria heredada y los límites entre lo que consideramos real e imaginario.