Novela histórica portuguesa que narra, a partir de un caso real hallado en los registros de una cárcel, la historia de un joven de familia hidalga cuyo amor prohibido por la hija de un vecino enemistado con su padre lo arrastra a la ruina,…
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Novela histórica portuguesa que narra, a partir de un caso real hallado en los registros de una cárcel, la historia de un joven de familia hidalga cuyo amor prohibido por la hija de un vecino enemistado con su padre lo arrastra a la ruina, el destierro y la muerte.
El relato se abre con un prefacio en el que el propio autor confiesa el origen biográfico de la obra: de niño escuchó de labios de su tía la historia trágica de un pariente cercano, y años después, revisando antiguos libros de una prisión de Oporto, encontró la confirmación documental de aquel destino desdichado, lo que lo empujó a escribir la novela en apenas quince días de honda angustia personal. A partir de ahí, una introducción reconstruye el hallazgo de la ficha carcelaria de un estudiante de dieciocho años, deportado a la India, y reflexiona sobre el contraste entre la plenitud de esa edad y la pérdida absoluta que supone el destierro, adelantando que el joven amó, se perdió por ese amor y finalmente murió por él.
La narración retrocede después varias décadas para presentar el árbol genealógico y el ambiente familiar del protagonista: un magistrado de origen hidalgo pero de fortuna modesta y aspecto poco agraciado, casado con una antigua dama de la corte, orgullosa y desdeñosa, cuyo temperamento imprime al hogar un tono de tensión constante entre la vanidad cortesana y la vida provinciana. De ese matrimonio nacen varios hijos, entre ellos el que será el centro del drama: un muchacho de carácter fogoso, inteligente pero indisciplinado, que desde joven se distingue por su temperamento rebelde, sus ideas encendidas por los ecos de la Revolución francesa y su facilidad para el escándalo y la pendencia, tanto en su ciudad natal como más tarde en la universidad, donde sus arrebatos políticos y su carácter impetuoso lo llevan incluso a la prisión académica.
El verdadero giro de su vida llega, sin embargo, por la vía del sentimiento: se enamora en secreto de la hija de un vecino enemistado de antiguo con su familia por rencillas de intereses y orgullo. Pese a la vigilancia y la hostilidad de ambos padres, los jóvenes mantienen una relación discreta y sincera, sostenida por promesas de fidelidad y por la esperanza de un futuro compartido una vez que él termine sus estudios y las circunstancias familiares se aclaren. La transformación que ese amor obra en el carácter del joven —que abandona sus antiguas compañías y se entrega al estudio con disciplina inesperada— sorprende a su entorno, pero no basta para protegerlo del odio heredado entre las dos casas, que pronto amenaza con truncar la relación y arrastrar a los amantes hacia un desenlace cada vez más sombrío. El fragmento se cierra cuando la enemistad familiar se recrudece abiertamente y la joven, presionada por su padre, se ve obligada a comunicar por carta noticias que oscurecen aún más el porvenir de ambos, dejando planteado el conflicto que, según anticipa el propio relato, terminará en desastre.