Diario novelado de un adolescente francés de los años cincuenta que, entre los 15 y los 18 años, pasa del enfado permanente con sus padres y las tardes gastadas en el futbolín al descubrimiento del otro y de una forma más adulta de querer.
Descargar
Diario novelado de un adolescente francés de los años cincuenta que, entre los 15 y los 18 años, pasa del enfado permanente con sus padres y las tardes gastadas en el futbolín al descubrimiento del otro y de una forma más adulta de querer. Escrito por un sacerdote a partir de historias reales de muchachos de El Havre, el libro fue concebido a la vez como lectura para jóvenes y como material de trabajo para padres y educadores.
Daniel tiene quince años y medio, se aburre en clase de matemáticas y decide escribir la novela de su vida en un cuaderno de borrador que habrá que esconder. Ahí empieza todo: las peleas con unos padres a los que considera anticuados, el hermano pequeño que le estorba en el cuarto compartido, la hermana con la que negocia complicidades, las partidas interminables en un salón de juegos del barrio, las fotos de artistas pegadas entre página y página y el nombre de una muchacha, Jacqueline, a la que sigue por la calle sin haberle hablado nunca.
El relato avanza por entradas fechadas a lo largo de tres años y se organiza en cuatro etapas que el propio libro anuncia: la infancia que todavía no ha terminado y ya se asoma al amor, el repliegue sobre uno mismo entendido como fracaso, el descubrimiento del otro como aprendizaje real y, por fin, la sensación de estar en condiciones de querer de verdad. Entre medias aparecen los asuntos que el autor no quiso separar unos de otros: la relación con la familia, el despertar sexual y la educación sentimental, las amistades desiguales —el amigo acomodado que cree que todo es cuestión de suerte, el compañero castigado injustamente, el joven obrero que trabaja raspando hollín en las chimeneas y encuentra sentido en entregarse a los demás—, los estudios, el porvenir y una práctica religiosa heredada que Daniel arrastra sin haberla hecho suya.
La voz del diario se alterna con la de un narrador adulto que interviene para presentar personajes, situar el barrio en cuesta de El Havre por el que Daniel siempre “sube”, explicar lo que el muchacho no llegó a saber y reproducir documentos, entre ellos una carta dirigida a un chico de catorce años que explica con franqueza los cambios del cuerpo. Ese doble registro convierte el texto en algo intermedio entre la crónica íntima y el manual: el lector asiste a la evolución desde dentro y, al mismo tiempo, recibe las claves que la ordenan.
El libro se presenta como material auténtico reelaborado —hechos y conversaciones reales de varios muchachos, redistribuidos entre personajes de ficción— y se dirige explícitamente a un lector joven al que se pide que no lo lea como una novela ni copie a Daniel, sino que traslade a su propia vida el impulso que lo transforma. Un prólogo paralelo se dirige a padres y educadores, con la convicción declarada de que ningún libro sustituye a un adulto cercano y de que para enseñar a amar hay que querer mucho primero.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.