En la Corona de Aragón de 1319, el príncipe heredero Jaime se rebela contra su destino: rechaza el matrimonio pactado con la infanta Leonor de Castilla y sueña con recluirse en un monasterio, para desesperación de su padre, el rey Jaime II.
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En la Corona de Aragón de 1319, el príncipe heredero Jaime se rebela contra su destino: rechaza el matrimonio pactado con la infanta Leonor de Castilla y sueña con recluirse en un monasterio, para desesperación de su padre, el rey Jaime II. Mientras la política de dos reinos pende de esa boda y una regente castellana mueve sus propios hilos en la sombra, la aparición de un cadáver en el castillo de Miravet destapa una trama de intrigas, secretos de alcoba y intereses cruzados entre órdenes militares, la Iglesia y la corona.
A comienzos del siglo XIV, los matrimonios entre casas reales no son asunto del corazón sino piezas de un tablero diplomático que decide guerras y alianzas. En ese tablero, el infante Jaime, heredero de la Corona de Aragón, se ha convertido en una pieza que amenaza con salirse del juego: obsesionado con la vida monástica y el ejemplo franciscano de su abuelo, se niega a consumar su compromiso con la joven infanta Leonor de Castilla, un enlace del que depende la frágil paz entre los dos reinos. Su padre, el rey Jaime II, hombre pragmático y de mano de hierro, no está dispuesto a permitir que un capricho religioso ponga en peligro décadas de equilibrios cosidos con sangre, tratados y fortalezas empeñadas, y envía a su consejero de mayor confianza al castillo de Miravet para enderezar la voluntad del príncipe antes de la boda prevista. Al otro lado de la frontera, la veterana reina María de Molina, regente de un Castilla convulsa tras la reciente muerte en combate de varios príncipes, recibe con alarma la noticia y despliega su propia red de informantes para proteger a su nieta y anticiparse a cualquier maniobra aragonesa. Entre confesores perseguidos, jinetes enmascarados que interrogan a un monje en un bosque, y las tensiones de una nobleza militar heredera de los bienes templarios, la trama se enreda todavía más cuando aparece el cuerpo sin vida de un joven paje a los pies de la muralla de Miravet, en vísperas de la llegada de la corte castellana. Entre profecías de un rey cruzado destinado a reconquistar Tierra Santa, ambiciones de las órdenes de Montesa y del Hospital, amores prohibidos entre criados y señores, y la delicada misión de un misterioso caballero hospitalario, la novela teje una intriga histórica en la que la razón de Estado, la fe y el deseo personal chocan sin tregua, y donde ningún personaje —por poderoso que sea— controla del todo las consecuencias de sus actos.