Primera entrega de las Crónicas del Ángel Enamorado, esta novela de fantasía sigue a Anik Barradas de Haro, una adolescente francesa de familia española que, tras heredar un palacio en Guadix, se ve obligada a rehacer su vida en un país…
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Primera entrega de las Crónicas del Ángel Enamorado, esta novela de fantasía sigue a Anik Barradas de Haro, una adolescente francesa de familia española que, tras heredar un palacio en Guadix, se ve obligada a rehacer su vida en un país que no eligió. Lo que parece el relato de una adaptación escolar se revela como el arranque de una misión antigua, ligada a un medallón hallado años atrás en una cueva de Sierra Arana.
Todo empieza en mayo de 1969, en una excursión escolar a la fuente de los Dornajos, en lo alto de Sierra Arana. Un grupo de niños de Huélago y Moreda derriba por juego una piedra que llevaba siglos sellando una abertura en la roca y descubre una galería de paredes amarillas que confunden con oro. Cuando se agotan las cerillas y los demás emprenden la vuelta, uno de ellos, Antonio, se queda atrás siguiendo un punto de luz: al fondo encuentra un medallón antiguo, con el rostro de una mujer grabado en el anverso y signos indescifrables en el reverso. Una intuición que no sabe explicar le ordena esconderlo, y así lo hace.
Siete años después la narración cambia de voz y de país. Anik, nacida en París en 1961, hija de padres españoles y huérfana de padre, hereda de su abuelo un viejo palacio en Guadix y una cuenta bancaria considerable. Su madre decide quedarse a vivir allí y ella, menor de edad, no tiene más remedio que aceptar. El relato en primera persona recoge con humor y desencanto ese aterrizaje: el instituto Pedro Antonio de Alarcón, el BUP y el COU, la curiosidad casi zoológica de los compañeros ante su acento, el nombre que todos pronuncian mal, la timidez que se le enreda en la boca cada vez que intenta explicarse.
En ese paisaje cotidiano —la amistad locuaz y chismosa de Carmen, los paseos del recreo, las tiendas y las calles de una ciudad pequeña— van apareciendo las piezas de algo mayor: un profesor de historia llamado Anael cuya sola presencia la desestabiliza, y un joven romántico que le entrega una rosa asegurando haberla cogido antes de conocerla, empeñado en olvidar un amor imposible y que comparte con ella la fecha exacta de nacimiento.
El libro trabaja con dos tiempos y dos registros: la crónica rural de la España de 1969, con sus escuelas separadas por sexos y sus rivalidades entre pueblos, y la voz adolescente de 1976, más íntima y burlona. Entre ambos se tiende el hilo de una misión que la protagonista aún no comprende, y que el lector intuye antes que ella.