En un piso destartalado de Mánchester, Laura y Tyler han convertido la amistad en una forma de vida: noches largas, resacas compartidas y un pacto tácito de no crecer todavía.
Descargar
En un piso destartalado de Mánchester, Laura y Tyler han convertido la amistad en una forma de vida: noches largas, resacas compartidas y un pacto tácito de no crecer todavía. Pero Laura está prometida con un pianista abstemio y disciplinado, la hermana de Tyler acaba de ser madre y el futuro empieza a ocupar sitio, enorme y silencioso, a los pies de la cama. «Animales», de Emma Jane Unsworth, es una comedia mordaz sobre el vínculo entre dos mujeres y el momento exacto en que ese vínculo empieza a pesar tanto como sostiene.
Laura despierta un sábado por la tarde enredada en sus propias medias, con el brazo atrapado en el cabecero y la memoria de la noche anterior reducida a una sucesión de destellos: copas, calles, cuartos de baño, coreografías improvisadas sobre taburetes. En el umbral aparece Tyler, con kimono y cigarrillo, para comentar la escena con el humor forense de quien ya sabe que ese episodio se contará muchas veces y cada vez un poco exagerado. Así se abre «Animales»: sin dramatismo, con la naturalidad de quien ha hecho del desastre una rutina compartida.
Las dos amigas viven juntas en un bloque cooperativo de Hulme, al sur del centro de Mánchester, rodeadas de vecinos que cultivan verduras en parterres elevados y de una cafetería vegana donde ellas introducen jamón y miel bajo la mesa. Tyler llegó de Nebraska hace una década, arrastrada por el divorcio de su madre, y conserva el acento, una fortuna familiar que la libera de casi todo y una capacidad inagotable para convertir cualquier trámite en anécdota. Laura escribe correos sobre su propio banquete de boda mientras arrastra desde hace años una novela a medias y un empleo en un centro de atención al cliente que soporta a base de ironía. Comparten libros por toda la casa, una gata que solo reconoce a una de las dos y un vocabulario privado para nombrar sus estrategias de supervivencia emocional.
El equilibrio se tensa desde dos frentes. Jim, el prometido de Laura, es concertista de piano, lleva meses sin beber y viaja de ciudad en ciudad; sus llamadas desde Nueva York o Vancouver llegan como recordatorios amables de una vida ordenada que la espera y que ella todavía no sabe si desea. Y Jean, la hermana pequeña de Tyler, da a luz a una niña, lo que para Tyler equivale a perder a alguien durante una década entera. Entre el matrimonio que se acerca y la maternidad ajena que ya ha ocurrido, la amistad deja de ser un refugio neutral y empieza a comportarse como una elección: cada copa aceptada es también una respuesta.
Emma Jane Unsworth escribe esa deriva con una prosa rápida, física y muy divertida, atenta a los detalles domésticos —los azulejos fríos del baño, la pasta recalentada, los agujeros mal enmasillados de una pared de alquiler— y sin ninguna intención de moralizar sobre lo que sus protagonistas hacen con sus cuerpos, su dinero o su tiempo. La voz de Laura alterna la carcajada y la lucidez incómoda: se ríe de la televisión de sábado noche y, en el mismo párrafo, admite que no sabe qué hacer con el amor, con los hijos o con la idea de sí misma que el futuro le exige firmar.
Ambientada en el pulso urbano de un Mánchester contemporáneo, «Animales» es una novela sobre la amistad femenina en su versión más intensa y menos decorativa: la complicidad que salva y la que hunde, la afinidad profunda que permite a otra persona leerte por completo. La traducción de Silvia Moreno Parrado sostiene el filo del humor original y su cadencia coloquial. Un retrato generacional sobre la resistencia a madurar y sobre el precio, cómico y melancólico, de decidir por fin qué clase de vida se quiere.