Anna huye de una fiesta familiar saltando la valla del jardín vecino para no cruzarse con su hermana y el novio de esta. La fuga termina con una astilla clavada en el trasero, un maullido poco convincente y un desconocido que la invita a…
Descargar
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.
Anna huye de una fiesta familiar saltando la valla del jardín vecino para no cruzarse con su hermana y el novio de esta. La fuga termina con una astilla clavada en el trasero, un maullido poco convincente y un desconocido que la invita a pasar a su cocina para curarla. Lo que empieza como un rescate absurdo se convierte en una noche con Jax, un hombre atractivo y directo del que no sabe ni el nombre, y en el principio de una confesión: el supuesto exnovio con el que todos la relacionan es alguien con quien nunca salió.
La novela arranca con una escena de comedia física que fija el tono de toda la obra. Anna, en una fiesta a la que preferiría no haber ido, se refugia al fondo del jardín para evitar a su hermana Beth y a Gareth, el novio de esta. Cuando oye que se acercan, toma la decisión menos razonable posible: trepar la valla del vecino y esconderse. La maniobra le cuesta el vestido, la ropa interior y una astilla de madera clavada en la nalga, además de una imitación de gato tan lastimosa que atrae precisamente la atención que quería evitar.
Al otro lado de la valla la espera un hombre que ha presenciado toda la escena desde una silla, con una cerveza en la mano y sin ninguna intención de fingir que no le hace gracia. La cura improvisada en la cocina —tijeras, papel de cocina y una tirita infantil con un dinosaurio— funciona como una escena de seducción encubierta, cargada de humor y de una tensión que ninguno de los dos disimula demasiado. La atracción es inmediata y mutua, y la narración no la adorna: Anna se pregunta si el hombre está casado, él responde que no, y ambos deciden que eso es toda la información que necesitan por ahora.
El segundo capítulo cambia de punto de vista y entrega la voz a Jax, lo que revela una estructura de perspectivas alternas. Desde su lado, la escena se recoloca: la impaciencia, la búsqueda apurada de un preservativo en la casa de su hermana y su cuñado, y un detalle que anticipa el conflicto emocional del libro —el momento en que la mira a los ojos y siente que el deseo se desplaza hacia algo que no sabe nombrar. El encuentro es explícito, rápido y tratado con humor por ambas partes, sin la solemnidad habitual del género.
Es en la calma posterior donde la novela deja ver su verdadero motor. Jax pregunta por qué saltó la valla y Anna, acostumbrada a que no la crean, empieza a contar la historia de Gareth: un hombre al que conoció por casualidad en la cola de un cine y que, seis meses después, ha convencido a su hermana, a sus padres y a sus amigos de que fue su novio. Anna nunca salió con él. Nadie la cree. El título cobra sentido en esa posición imposible: Anna atrapada entre la versión de los hechos que todos aceptan y la suya propia, sin testigos.
La obra combina comedia romántica de situación con una premisa inquietante sobre la fabricación de una relación que no existió y el aislamiento de quien intenta desmentirla. La narración es contemporánea, en primera línea de acción, con diálogo abundante y voz interior irónica; el contenido sexual es explícito y frecuente, dirigido a lectores adultos.