En un atardecer aparentemente tranquilo en Naboo, una mujer recibe la noticia de la destrucción de Alderaan y, en medio de la conmoción, percibe la presencia lejana de alguien que marcó su vida para siempre: un hombre que conoció en el…
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En un atardecer aparentemente tranquilo en Naboo, una mujer recibe la noticia de la destrucción de Alderaan y, en medio de la conmoción, percibe la presencia lejana de alguien que marcó su vida para siempre: un hombre que conoció en el desierto de Tatooine y cuyo paradero desconoce desde hace años.
Este relato breve ambientado en el universo de Star Wars se centra en Annileen, una mujer que reconstruyó su vida en los campos verdes de Naboo tras dejar atrás Tatooine. Mientras observa el cielo desde la terraza de su hogar con una taza de té en las manos, una transmisión de la HoloNet Imperial interrumpe la calma: Alderaan ha sido destruido. La noticia despierta en ella recuerdos de su paso por aquel mundo, de sus estudios y de la vida de sus hijos, pero también algo más profundo: la certeza silenciosa de una presencia conocida, la de un hombre llamado Ben, a quien no ve desde que sus caminos se separaron —él hacia las dunas, ella hacia las estrellas. A través de fragmentos de memoria, la narración reconstruye esa relación pasada, marcada por silencios compartidos bajo los soles gemelos y por una deuda que Annileen siente hacia quien la ayudó a escapar de una existencia ligada a bandas criminales y cazarrecompensas en el Reclamo de Dannar. Sin cartas ni mensajes, solo le queda esa conexión intangible que atribuye a la Fuerza, una sensación de paz que reaparece en momentos de tensión galáctica. El relato cierra sin resolver el destino de Ben, dejando en su lugar una reflexión serena sobre la memoria, la distancia y los vínculos que persisten incluso en medio de una guerra que amenaza con destruirlo todo.