Un recorrido histórico y político por el antifascismo militante, desde sus raíces de entreguerras hasta su resurgimiento frente al auge de la extrema derecha contemporánea, construido a partir de decenas de entrevistas a activistas de…
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Un recorrido histórico y político por el antifascismo militante, desde sus raíces de entreguerras hasta su resurgimiento frente al auge de la extrema derecha contemporánea, construido a partir de decenas de entrevistas a activistas de Europa y Norteamérica.
Esta obra, subtitulada ‘Manual de antifascismo’, parte de una constatación incómoda: la violencia de la extrema derecha —ataques a centros religiosos, agresiones a personas trans, profanación de cementerios, crímenes de odio— no pertenece al pasado, sino que ha regresado con fuerza en los últimos años en Estados Unidos y Europa. Frente a la idea extendida de que el fascismo fue derrotado de forma definitiva en 1945, el libro sostiene que el antifascismo militante constituye una tradición política legítima y continua, nacida de más de un siglo de enfrentamientos contra el supremacismo blanco, el autoritarismo y las ideologías de exclusión.
El autor combina el ensayo histórico con el trabajo de campo: 61 entrevistas a militantes activos o retirados de 17 países de Europa y Norteamérica, además de conversaciones con historiadores y observadores del fenómeno. A partir de ese material reconstruye la genealogía del movimiento, desde los enfrentamientos callejeros de la Francia de la Tercera República y el caso Dreyfus, pasando por las ligas antifascistas de la Italia de Mussolini y la Alemania de Weimar, hasta las redes autónomas, anarquistas y antiautoritarias que en las décadas de 1980 y 1990 dieron forma al antifascismo militante tal como se conoce hoy, tanto en su vertiente europea como en su versión estadounidense y británica.
El libro distingue con cuidado entre el fascismo como fenómeno histórico —una política obsesionada con el declive y la pureza de la comunidad, dispuesta a la violencia redentora contra el orden democrático— y el antifascismo como estrategia y como identidad: un método de acción directa que rechaza delegar en el Estado la tarea de contener a la extrema derecha y que apuesta, en cambio, por la organización popular, la denuncia pública y la interrupción activa de los espacios donde el discurso fascista intenta arraigar. Explora también las tensiones internas del movimiento entre corrientes marxistas y anarquistas, entre la autodefensa reactiva y un proyecto revolucionario más amplio, y entre quienes priorizan bloquear al enemigo y quienes ponen el acento en construir alternativas comunitarias duraderas.
A lo largo de sus capítulos, la narración conecta los símbolos, consignas y prácticas heredadas de la resistencia antifascista de entreguerras con los grupos contemporáneos, mostrando cómo esa continuidad histórica sostiene la legitimidad del movimiento actual. El libro dedica también atención al ascenso reciente de partidos de extrema derecha ‘respetables’ en Europa y a la irrupción de la llamada derecha alternativa en Estados Unidos, situando ambos fenómenos como parte de un mismo ciclo de reacción frente a la crisis económica, los cambios demográficos y las migraciones.
Más que una crónica neutral, el texto se presenta abiertamente como una toma de posición: un intento de dotar a una nueva generación de herramientas históricas y teóricas para reconocer, entender y responder a la amenaza de la extrema derecha, escrito con la conciencia de que la memoria de las luchas pasadas es también un instrumento de defensa en el presente.