Un recorrido narrativo por la Italia de los años treinta, cuarenta y cincuenta que revive cómo el ciclismo, y en particular la rivalidad entre Gino Bartali, Fausto Coppi y Fiorenzo Magni, se convirtió en el espejo emocional de un país…
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Un recorrido narrativo por la Italia de los años treinta, cuarenta y cincuenta que revive cómo el ciclismo, y en particular la rivalidad entre Gino Bartali, Fausto Coppi y Fiorenzo Magni, se convirtió en el espejo emocional de un país partido por el fascismo, la guerra y la posguerra.
A través de voces anónimas que aguardan al borde de la carretera para ver pasar el pelotón, el libro reconstruye el modo en que el ciclismo se transformó en el lenguaje con el que Italia se explicó a sí misma durante décadas de convulsión. La narración alterna escenas corales —campesinos, sacerdotes, niños y ancianos discutiendo con pasión sobre quién ganará la etapa— con capítulos de carácter ensayístico que trazan el trasfondo histórico: la construcción de una identidad nacional todavía joven, el uso propagandístico y simbólico de la bicicleta tanto por movimientos de izquierda como por el régimen fascista, y la manera en que tres figuras del pelotón llegaron a encarnar sensibilidades opuestas dentro de un mismo país. Antes de llegar al triángulo central de Bartali, Coppi y Magni, la obra se detiene en dos precursores que ya anticiparon esa fusión entre deporte e identidad colectiva: Ottavio Bottecchia, el corredor de origen humilde y simpatías socialistas cuya muerte en extrañas circunstancias sigue sin explicación definitiva, y Alfredo Binda, dominador absoluto de su época y fascista declarado pese a un estilo de vida bohemio que contradecía la imagen oficial del régimen. El relato entrelaza así microhistorias de aficionados —discusiones de taberna, apuestas familiares, devociones casi religiosas hacia un maillot rosa o verde— con la Historia mayúscula: el ascenso del fascismo, la Segunda Guerra Mundial, los bombardeos, la posguerra incierta y la reconciliación de un país que, según se sugiere, encontró en dos ruedas una manera de seguir creyendo en un futuro común. Con un tono que combina la crónica deportiva, el ensayo histórico y la memoria oral, el libro propone leer el ciclismo italiano no como simple espectáculo, sino como el escenario donde una nación dividida procesó sus heridas y imaginó, etapa tras etapa, su propia continuidad.