En la Academia Niveus, un internado privado donde el prestigio se hereda y la reputación se administra como un patrimonio, dos alumnos de último curso son nombrados prefectos el mismo lunes: Chiamaka Adebayo, que lleva años construyendo su…
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En la Academia Niveus, un internado privado donde el prestigio se hereda y la reputación se administra como un patrimonio, dos alumnos de último curso son nombrados prefectos el mismo lunes: Chiamaka Adebayo, que lleva años construyendo su posición con precisión quirúrgica, y Devon Richards, un becado que ha perfeccionado el arte de no ser visto. Días después, un remitente anónimo que firma como As de Picas empieza a filtrar al resto del alumnado los secretos que ambos creían enterrados. Contada a dos voces, es una novela de tensión creciente sobre la ambición, el precio de pertenecer y lo que un lugar así está dispuesto a hacer con quien no encaja.
La Academia Niveus se presenta como un edificio de madera oscura, suelos de mármol y ventanales enormes: por fuera parece antiguo y algo embrujado; por dentro, nuevo, moderno y saturado de dinero. Sus nueve valores desfilan por una pantalla gigante en la asamblea del primer día mientras suena el himno, y casi nadie los cumple. En ese escenario, la novela abre con dos nombramientos que descolocan a todo el mundo por razones opuestas.
Chiamaka Adebayo es prefecta mayor por cuarto año consecutivo y no considera que sea suerte, sino método. Saca sobresalientes, presidE clubes, habla varios idiomas y tiene un plan trazado hasta Yale. Entiende el instituto como un reino sin línea de sucesión, donde la corona se conquista y se defiende, y mantiene un círculo pequeño y calculado —Ruby, hija de senador y experta en pullas que parecen inofensivas; Ava, la única sinceramente agradable— porque cuanto menos sabe la gente de ti, más interés despiertas. Su punto ciego tiene nombre: Jamie Fitzjohn, su mejor amigo, heredero de una fortuna y de un futuro ya escrito, capaz de desarmarla con un gesto delante de todo el pasillo.
Devon Richards es el otro extremo del mismo pasillo. Vive en un barrio que nadie más de Niveus pisa, lleva deportivas gastadas y una chaqueta con hilos sueltos, y solo se siente en casa en el aula de Música, donde compone frente a un teclado que no puede tener en su propia casa. Prepara la audición para Juilliard con la ayuda del único profesor que lo ve, cuida de no ser una carga para su madre y guarda un deseo que le duele en silencio: el recuerdo de dos chicos bailando abrazados en el baile de fin de curso, seguros, y de sí mismo mirándolos desde las gradas sin poder aspirar a eso. Su nombramiento como prefecto le parece un error administrativo o, en el mejor de los casos, la señal de que este curso será distinto.
Lo será, aunque no como esperaban. Cuando aparece un naipe con una pica en la pantalla del auditorio, todos lo toman por un fallo técnico. Poco después, una fotografía circula por los móviles del instituto y Devon descubre que el aviso iba dirigido a él. A partir de ahí, As de Picas administra la revelación como un goteo: mensajes anónimos a todo el alumnado, secretos escogidos con un conocimiento demasiado íntimo y una puntería que apunta, precisamente, a lo que cada uno tiene más que perder —la beca y la audición de él, la reputación y el expediente de ella.
Estructurada en tres partes —«La torre de marfil», «La equis marca el lugar» y «Votos o balas»— y narrada en capítulos que alternan las voces de Devon y Chiamaka hasta un epílogo a dos, la novela avanza al ritmo de un thriller de instituto: cada capítulo aprieta un poco más el cerco y obliga a dos personas que nunca se habrían hablado a mirarse como única salida. Bajo la mecánica del anónimo late lo que de verdad sostiene el libro: el clasismo cotidiano de las becas y los apellidos, el racismo que convierte la excepción en objetivo, el armario como forma de supervivencia y la sospecha de que la crueldad de Niveus no es un accidente de sus alumnos, sino algo que la institución conoce mejor de lo que admite. Una lectura de suspense adolescente con filo social, para quien busque intriga con algo más que un culpable al final.