Una guía práctica de dudas del español que resuelve, entrada por entrada, los errores más frecuentes del habla y la escritura cotidianas. Antonio Viliulfo Adame Trujillo revisa barbarismos, confusiones de significado, neologismos…
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Una guía práctica de dudas del español que resuelve, entrada por entrada, los errores más frecuentes del habla y la escritura cotidianas. Antonio Viliulfo Adame Trujillo revisa barbarismos, confusiones de significado, neologismos innecesarios y vacilaciones de acentuación, y contrasta cada caso con el criterio de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española. Cada apartado se apoya en ejemplos tomados de la literatura en lengua española y cierra con un resumen de puntos clave, de modo que la consulta sea rápida y la explicación, memorable.
Hay una impresión que se forma en los primeros segundos de una conversación y que ninguna credencial corrige del todo: la que deja el modo en que alguien habla. De esa observación parte este libro, que convierte una inquietud común —la sospecha de estar diciendo mal algo que se repite a diario— en un método de consulta ordenado y accesible.
La obra se organiza como un repertorio alfabético de entradas breves. Cada una toma una palabra o expresión problemática y la examina desde varios ángulos: qué significa realmente, de dónde viene la confusión, qué dicen al respecto los diccionarios y las gramáticas académicas, y cómo la han empleado escritores de referencia. Así desfilan los barbarismos que se cuelan en el habla descuidada, los pares que se intercambian por parecido fonético —infligir e infringir, perjuicio y prejuicio, apóstrofo y apóstrofe, ascendencia y descendencia—, los ordinales sustituidos por fraccionarios, las segundas personas del pretérito rematadas con una ese que no les corresponde, y los verbos de cuño burocrático que duplican sin necesidad formas ya existentes en el idioma.
El autor no se limita a señalar. Explica por qué una construcción es preferible a otra, distingue entre lo incorrecto y lo simplemente regional, y reconoce que la norma culta admite variantes y que las academias han ido incorporando usos antes desaconsejados. Cuestiones como la doble acentuación de ciertos verbos, la diferencia de sentido entre locuciones casi idénticas o la formación de femeninos para cargos que en otro tiempo estuvieron reservados a los hombres se tratan con esa misma atención al matiz y al cambio histórico de la lengua.
El recurso a la literatura es una de las señas del libro. Fragmentos de novelistas y cronistas en español muestran las palabras en funcionamiento, dentro de escenas y no en listas aisladas, lo que ayuda a fijar el uso correcto por familiaridad antes que por memorización. A ello se suman los apartados finales de cada entrada, que condensan lo esencial en unas pocas líneas, y un glosario al cierre para los términos técnicos que aparecen en el camino.
El destinatario no es el especialista, sino quien escribe correos, redacta informes, imparte clases, habla en público o simplemente quiere sostener una conversación sin dudar. El propósito declarado no es imponer una autoridad, sino entregar información suficiente para que cada lector decida con criterio cómo quiere expresarse. Es un libro para consultar de a poco, abrir por donde haga falta y volver a él cada vez que una palabra se resista.