Crónica autobiográfica de Herman Zapp y Candelaria Chovet, una pareja argentina que emprende un viaje por América en un automóvil de 1928, desde Buenos Aires hasta Alaska, sostenidos por la generosidad de cientos de familias desconocidas y…
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Crónica autobiográfica de Herman Zapp y Candelaria Chovet, una pareja argentina que emprende un viaje por América en un automóvil de 1928, desde Buenos Aires hasta Alaska, sostenidos por la generosidad de cientos de familias desconocidas y por la decisión de no postergar más su sueño.
Atrapa tu sueño narra en primera persona el viaje que Herman Zapp y Candelaria Chovet iniciaron el 25 de enero desde su casa en Pilar, Argentina, a bordo de un auto Graham Paige fabricado en 1928, con el propósito de llegar hasta Alaska. La obra recorre, país por país —Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, la región amazónica y Brasil, Venezuela, Colombia, América Central, México y finalmente Estados Unidos y Canadá—, los primeros kilómetros de una travesía marcada por la incertidumbre: un vehículo antiguo sin garantías mecánicas, la falta de rutas planificadas, el desconocimiento de idiomas y trámites, y la resistencia de vecinos y conocidos que auguran un fracaso inminente. Frente a esas dudas, los autores optan por avanzar sin más certeza que la de haber decidido, después de diez años de noviazgo y seis de matrimonio postergando el proyecto, no aplazarlo una vez más. El relato alterna la voz de Herman con los pensamientos íntimos de Candelaria, transcritos como fragmentos de diario, y reconstruye los primeros episodios del cruce: una rueda de madera que cruje al salir del barrio, la parada obligada en la herrería de un pueblo bonaerense donde un artesano y sus hermanos reparan a mano los rayos del auto mientras cuestionan el sentido de escuchar las opiniones ajenas sobre los sueños propios, la noche en que una familia de campo los recibe con su mesa y su casa después de que otras tranqueras se les cerraran, el episodio de quedarse sin combustible en medio de la llanura pampeana, y el encuentro con un mecánico jubilado de Río Cuarto que, pese a advertirles sobre los riesgos técnicos del viaje, termina ayudándolos sin cobrarles más que una postal desde el destino final. A través de estos encuentros, el libro construye un testimonio sobre la hospitalidad de cientos de familias a lo largo del continente, sobre el miedo como parte inevitable de cualquier decisión importante, y sobre la idea, repetida por distintos personajes que los autores cruzan en el camino, de que un sueño solo se sostiene si se lo escucha desde adentro y se avanza un kilómetro a la vez, sin mirar la distancia completa que falta recorrer.