En Nueva Orleans, la detective privada Diana Belmaine —especializada en arte y antigüedades robadas— es contratada para recuperar una reliquia egipcia sustraída de una exclusiva galería, y su investigación la lleva a cruzarse con un…
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En Nueva Orleans, la detective privada Diana Belmaine —especializada en arte y antigüedades robadas— es contratada para recuperar una reliquia egipcia sustraída de una exclusiva galería, y su investigación la lleva a cruzarse con un carismático arqueólogo que quizá no sea tan ajeno al caso como asegura.
Un ladrón metódico y de guante blanco recorre las mansiones de la acomodada Mandeville, en Luisiana, haciéndose pasar por técnico o repartidor para colarse en las casas de sus víctimas. Su último golpe se cobra una pieza de gran valor sentimental, y como firma deja siempre la misma carta de naipe sobre el lugar del robo. Seis meses después, en Nueva Orleans, la detective privada Diana Belmaine —antigua tasadora reconvertida en investigadora de fraudes y antigüedades robadas— recibe el encargo de un elegante abogado en representación de Steven Carmichael, un poderoso coleccionista y galerista. El objeto perdido no es cualquier antigüedad: una cajita de porcelana con el nombre de la reina Nefertiti, que contendría un mechón de su cabello junto a una estatuilla de oro macizo de la época de Tutankamón, robada durante la fiesta de inauguración de la galería del coleccionista. Consciente de que su cliente oculta parte de la verdad y de que el expediente que le entregan busca limitar sus preguntas, Diana decide investigar por su cuenta a los invitados a la fiesta, empezando por orden alfabético. El primer nombre en su lista es el del doctor Jack Austin, un célebre arqueólogo especializado en cultura maya, financiado por el propio Carmichael y con fama de solucionar sus problemas a puñetazos o a tiros cuando hace falta. El encuentro entre ambos deriva en un duelo de ingenio cargado de tensión, sospechas cruzadas y una atracción que ninguno de los dos parece dispuesto a admitir. Con el trasfondo del mundo del coleccionismo de antigüedades —sus zonas grises legales, sus egos y sus fortunas—, la novela combina intriga detectivesca y romance en un relato ambientado en el barrio francés de Nueva Orleans, donde nada, ni los clientes ni los sospechosos, es exactamente lo que aparenta.