Martha Baldwin, psicoterapeuta con más de una década de práctica clínica, sostiene que buena parte de nuestros fracasos no viene de fuera: los fabrica una instancia interna a la que llama el Saboteador, heredera de los mandatos…
Descargar
Martha Baldwin, psicoterapeuta con más de una década de práctica clínica, sostiene que buena parte de nuestros fracasos no viene de fuera: los fabrica una instancia interna a la que llama el Saboteador, heredera de los mandatos inconscientes que recibimos de nuestros padres. Autosabotaje propone reconocerla, escuchar el miedo que la alimenta y ponerle límites, mientras se aprende a cuidar al Niño Interior con un amor que no exige méritos ni se agota en sostener la vida de los demás.
Hay biografías que se detienen justo antes de llegar: el ascenso que se malogra, la relación que se arruina cuando por fin es buena, el talento que rinde para todos menos para quien lo posee. Martha Baldwin sostiene que detrás de esas repeticiones opera una figura concreta, el Saboteador Interno, y dedica este libro a hacerla visible.
Su punto de partida es una idea incómoda: los mandatos más destructivos rara vez llegan en forma de frases, sino de clima. El niño capta lo que sus padres no dicen —el enfado no reconocido, los celos hacia el recién llegado, el reproche por el sacrificio— y toma decisiones tempranas para no incomodarlos. «No existas», «no seas quien eres», «sé perfecto»: la orden se archiva sin palabras y años después sigue ejecutándose con la apariencia de una elección propia.
Baldwin traza entonces un perfil casi policial del Saboteador —de qué energía se alimenta, cuál es su misión, con qué tácticas y disfraces trabaja— y muestra cómo se activa precisamente cuando la vida mejora: en las rachas de éxito, en los cambios positivos, en los momentos de mayor exposición. Junto a él aparece el Niño Interior, la parte herida que solemos esconder tras la dureza, la hiperresponsabilidad, la conducta compulsiva o el afán de rescatar a los demás; el libro enumera diez formas habituales de ese ocultamiento como espejo para el lector.
La propuesta se ordena en torno a tres ejes: educarse uno mismo con el cuidado que quizá no se recibió, sostener límites nítidos entre la propia vida y la ajena, y dejar de amar en exceso, ese sobreproteger que suplanta al amor real. El objetivo último no es expulsar al Saboteador, imposible según la autora, sino nombrarlo, dejar de negarlo y reconvertir su inteligencia y su tenacidad en aliadas.
Escrito en primera persona por alguien que reconoce haber recorrido ese camino, con ejercicios de autoindagación al cierre de los capítulos, Autosabotaje se dirige a quien intuye que su mayor obstáculo lleva su propio nombre y quiere devolverle el mando a la persona adulta que hoy es.