Un volumen de relatos que recupera, desde la memoria de la infancia, los años de la Guerra Civil española y la posguerra en la comarca toledana de Talavera de la Reina.
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Un volumen de relatos que recupera, desde la memoria de la infancia, los años de la Guerra Civil española y la posguerra en la comarca toledana de Talavera de la Reina. A través de la mirada de un niño criado en una familia republicana, el libro reconstruye el clima de miedo, fervor y violencia que rompió la convivencia de un pueblo, entrelazando lo vivido, lo oído y lo imaginado en una prosa testimonial que se reclama literatura antes que crónica histórica.
Precedido por un extenso pórtico reflexivo sobre el sentido y las heridas perdurables de la guerra de 1936, este libro reúne relatos escritos a lo largo de medio siglo por un autor que vivió aquel conflicto siendo niño en un pueblo de la Toledo rural. El texto introductorio sitúa la contienda no como episodio del siglo XX sino como última guerra del XIX, cargada de militarismo, división fratricida y miseria moral, y reivindica una lectura en la que vencedores y vencidos comparten, décadas después, la misma pérdida irreparable. A partir de ahí, los relatos —ambientados casi todos entre julio de 1936 y 1940 en la comarca de Talavera de la Reina, con dos excepciones situadas en Málaga y en una cárcel madrileña— recrean episodios ligados a la biografía familiar del autor, muchas veces bajo el alter ego infantil de ‘Azulejo’. El primero de ellos, ambientado en la víspera de la sublevación, sigue a dos hermanos que escapan de casa para ver una procesión y los cohetes de la fiesta, y terminan siendo testigos, entre el juego y el terror, de un enfrentamiento entre la Casa del Pueblo y los partidarios del alzamiento en torno a una imagen religiosa, el Cristo Viejo, de la que los niños llegan a temer que oculte un arma. La escena, contada con el candor y la superstición propios de la mirada infantil, condensa el tránsito repentino de la fiesta popular al estallido de la violencia que marcaría el resto de sus vidas. El conjunto funciona como un mosaico de memoria personal y colectiva: no pretende ser investigación histórica sino literatura que, apoyada en hechos vividos o cercanos al autor, ilumina desde dentro el trauma íntimo de una guerra que el libro insiste en llamar, más que civil, incivil.