Bella María Zavala, redactora publicitaria cubanoamericana en Nueva York, narra con humor ácido su historia de toda la vida con el sobrepeso, desde una niñera con debilidad por los dulces hasta una oficina dominada por una jefa tiránica,…
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Bella María Zavala, redactora publicitaria cubanoamericana en Nueva York, narra con humor ácido su historia de toda la vida con el sobrepeso, desde una niñera con debilidad por los dulces hasta una oficina dominada por una jefa tiránica, mientras busca el ascenso que nunca llega.
Con voz directa, sarcástica y entrañable, la narradora —Bella, apodada B— repasa las teorías familiares y médicas que pretenden explicar su gordura: la niñera cubana adicta al azúcar que la crió, la tía política sin lazo genético, el psicoterapeuta que hablaba de ‘eludir la intimidad’, el dietista de moda que recetaba anfetaminas. Entre anécdota y anécdota, construye un relato sobre crecer gorda en una familia de exiliados cubanos en Nueva York, cargando además un nombre —Bella— que siente como una burla constante de su cuerpo.
El presente de la historia se instala en su trabajo dentro de una agencia de publicidad, donde lleva tres años haciendo las funciones de directora creativa sin recibir nunca el título ni el sueldo correspondientes, mientras soporta los caprichos de Bonnie, su jefa arribista y déspota. Una mañana de abril, camino a la oficina, una sucesión de pequeñas humillaciones —un ascensor que no la admite, un pantalón que se rasga, compañeros que la ignoran— desemboca en un encuentro incómodo con Dan, el hombre con quien tuvo una cita fallida semanas atrás, y con Mark, su colega inglés.
A través de estas escenas cotidianas, el relato entrelaza la crítica al mundo corporativo —sus jerarquías absurdas, sus jefes tóxicos, las reglas no escritas que ninguna universidad enseña— con una reflexión personal sobre el cuerpo, la autoestima y la búsqueda de una felicidad que no depende de la báscula. El tono oscila entre la comedia y la ternura, y la protagonista insiste en que, pese a todo, ha aprendido a nombrarse sin vergüenza: gorda, y ya.