En los bajos fondos de una ciudad portuaria marcada por la posguerra, un antiguo soldado convertido en traficante y camello reconstruye su vida entre tabernas, chulos y funcionarios corruptos.
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En los bajos fondos de una ciudad portuaria marcada por la posguerra, un antiguo soldado convertido en traficante y camello reconstruye su vida entre tabernas, chulos y funcionarios corruptos. Cuando encuentra el cadáver torturado de una niña desaparecida, su rutina de pequeños delitos se cruza con una investigación que ni la guardia ni la temida policía de la Corona parecen capaces —o dispuestas— de resolver.
La novela se adentra en el submundo de una gran ciudad de tintes históricos y fantásticos, narrada en primera persona por un veterano de guerra que dejó atrás el campo de batalla para labrarse un lugar como distribuidor de sustancias ilegales en el barrio bajo. Su día a día transcurre entre el bar que regenta junto a un tabernero tuerto y locuaz, las rondas de cobro a chulos y comerciantes, los sobornos a funcionarios de aduanas y los pequeños ajustes de cuentas con rivales que intentan pisar su territorio. Es un mundo de jerarquías no escritas, lealtades compradas y violencia calculada, descrito con un humor áspero y una mirada clínica hacia la miseria que lo rodea.
El relato da un giro cuando el protagonista, de camino a un encargo nocturno, tropieza con el cuerpo sin vida de una niña cuya desaparición había conmocionado al vecindario durante días. El hallazgo lo obliga a lidiar con la guardia local, tan corrupta como ineficaz, y con los agentes de una fuerza de élite al servicio de la Corona, entre ellos una antigua conocencia de su pasado en el ejército cuyo reencuentro reabre viejas heridas y rencores no resueltos. A partir de ahí, la novela combina el pulso de una investigación criminal con el retrato coral de un ecosistema urbano de traficantes, prostitutas, guardias y aristócratas, donde el protagonista deberá moverse entre la lealtad a su propio código y la presión de fuerzas muy superiores a él.
Con un estilo directo, cargado de ironía y de una violencia descrita sin artificios, la obra construye una atmósfera de novela negra trasladada a un entorno de fantasía urbana, donde el verdadero misterio no es solo quién cometió el crimen, sino qué tan profundo llega la corrupción que lo permitió.