Un mes antes de su boda, Itzel la cancela sin dar explicaciones y, para desconcierto de su familia, cambia el sur de México por un curso de arte en París.
Descargar
Un mes antes de su boda, Itzel la cancela sin dar explicaciones y, para desconcierto de su familia, cambia el sur de México por un curso de arte en París. Lo que planeó como una pausa para recomponerse termina cruzándose con la operación encubierta de Benoît Hardy, un agente federal que, acorralado por una mentira improvisada, necesita presentar una prometida esa misma noche. De ese malentendido nace una farsa que arrastra a Itzel al centro de una investigación por lavado de dinero, donde el riesgo no es solo para su seguridad.
La historia arranca en una casa de Campeche donde una maleta a medio hacer concentra todas las tensiones de una familia. Itzel tiene 26 años, acaba de romper un compromiso matrimonial que estaba a semanas de celebrarse y ha decidido irse a estudiar arte a París. Su padre, Don Rogelio, viudo desde hace dos años, agota argumentos y ternura para retenerla; su hermana menor, Zazil, alivia el duelo con travesuras, telenovelas y objetos prestados que nunca devuelve a tiempo. El primer tramo de la novela se toma su tiempo en ese registro doméstico: una despedida familiar de treinta y dos personas, los discursos del tío Juan, la risa de la tía Licha, los tamalitos de elote como último sabor de casa. Bajo el humor late una pérdida reciente y una promesa que Itzel se hizo al morir su madre: no vivir su vida en condicional.
En paralelo, la narración se traslada a París y cambia de temperatura. Benoît Hardy, de 33 años, contador de formación convertido en agente federal, lleva meses infiltrado en una empresa investigada por lavado de dinero y homicidio. Su primera misión encubierta se le desordena cuando la atracción por Valerie Gagnebin —sobrina del hombre al que vigila y responsable de recursos humanos— lo lleva demasiado lejos. Para frenar en seco inventa lo primero que se le ocurre: está comprometido. Valerie, más lúcida y más herida de lo que él calcula, le exige presentar a esa prometida en la cena que la empresa ofrece esa misma noche a unos inversionistas. La mentira se convierte en una cuenta regresiva, y la Agencia responde enviando a una agente que hará de novia postiza y, de paso, de superiora del propio Hardy.
Las dos líneas convergen en un aeropuerto. Itzel llega exhausta tras un vuelo con escalas, arrastrando cuatro maletas de colores imposibles y un francés que se sostiene mejor en el papel que en el oído; espera a un desconocido enviado por un amigo de su padre. Hardy llega tarde, atrapado en el tráfico, buscando a una agente cuyo rostro no conoce. La cafetería a la salida de la terminal es el punto exacto donde una confusión de identidades deja de ser una anécdota y se vuelve el motor del relato.
A partir de ahí, la novela combina comedia romántica y suspenso: una farsa sostenida frente a personas peligrosas, una investigación financiera que avanza mientras la impostura se complica, y dos protagonistas que negocian el papel que fingen y el que empiezan a sentir. La voz narrativa alterna el sarcasmo interior de los personajes con pasajes de duelo y memoria familiar, de modo que la trama criminal nunca desplaza del todo la pregunta inicial —qué hace alguien con su vida después de que un plan se rompe—. Ambientada entre el calor familiar mexicano y una París que Itzel apenas sabe leer, es una lectura de ritmo ágil para quien disfruta del romance con intriga, los enredos de identidad y los personajes secundarios con carácter propio.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.