Un ensayo biográfico y filosófico que rescata la figura de George Berkeley, el obispo irlandés que llevó el empirismo británico hasta sus últimas consecuencias idealistas, situándolo más allá de su papel de eslabón entre Locke y Hume.
Descargar
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.
Un ensayo biográfico y filosófico que rescata la figura de George Berkeley, el obispo irlandés que llevó el empirismo británico hasta sus últimas consecuencias idealistas, situándolo más allá de su papel de eslabón entre Locke y Hume.
Este ensayo traza el recorrido vital e intelectual de George Berkeley (1685-1753), filósofo y clérigo anglicano irlandés que la historia de la filosofía suele reducir a un puente incómodo entre John Locke y David Hume. Frente a esa lectura simplificada, el libro reivindica la originalidad de un pensador capaz de discutir a Newton, anticipar intuiciones que luego recogerían Mach y Einstein, proponer un banco central para frenar las crisis financieras y denunciar el colonialismo inglés en Irlanda, todo ello sin abandonar nunca su proyecto apologético en defensa del teísmo. El recorrido biográfico sigue a Berkeley desde su formación en el Trinity College de Dublín hasta su etapa como obispo de Cloyne, pasando por su fallido plan de fundar una universidad misionera en las Bermudas, su viaje a Rhode Island y sus últimos años dedicados a promover el agua de alquitrán como remedio contra las epidemias que asolaban Irlanda. Junto a la vida del autor, la obra repasa su producción escrita —desde el Tratado sobre los principios del conocimiento humano y los Tres diálogos entre Hilas y Filonús hasta Alcifrón y el tardío Siris—, mostrando cómo su crítica radical a la existencia de la materia abrió un debate que marcaría la teoría del conocimiento posterior. El libro sitúa además a Berkeley en el contexto de la Gran Bretaña del siglo XVIII: la Gloriosa Revolución, el auge y colapso de la Compañía del Mar del Sur, la desigualdad social y los conflictos religiosos y políticos en una Irlanda dominada por Inglaterra. Se detiene también en su amistad con Jonathan Swift, comparando las respuestas divergentes de ambos irlandeses ante la injusticia de su tiempo, y repasa el eco de las ideas de Berkeley en autores tan distintos como Kant, Schopenhauer, Bertrand Russell, Borges o Paul Auster. El resultado es un retrato que combina rigor histórico y voluntad divulgativa para devolver a Berkeley la complejidad que su imagen de ‘filósofo menor’ entre dos gigantes ha tendido a ocultar.