Silvia Renée Arias traza en «Bioygrafía» el recorrido completo de Adolfo Bioy Casares, desde su nacimiento en Buenos Aires en 1914 hasta su muerte en marzo de 1999.
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Silvia Renée Arias traza en «Bioygrafía» el recorrido completo de Adolfo Bioy Casares, desde su nacimiento en Buenos Aires en 1914 hasta su muerte en marzo de 1999. Ordenada en once capítulos cronológicos, la obra entrelaza la vida y la escritura del autor de «La invención de Morel»: la infancia entre la ciudad y el campo de Pardo, la amistad y la colaboración con Jorge Luis Borges, el matrimonio con Silvina Ocampo, los amores, los duelos y los últimos años de reconocimiento público. Arias, que frecuentó al escritor durante su última década, combina el testimonio directo con veinte años de materiales reunidos —diarios, cartas, entrevistas y voces cercanas— para componer un retrato documentado y sin idealizaciones.
En 1914, el matrimonio formado por el Dr. Adolfo Bioy y Marta Casares regresa de Europa con una noticia inesperada: en septiembre de ese año nace en Buenos Aires el hijo único que llegará a ser uno de los narradores centrales de la literatura argentina. Con esa escena inaugural arranca «Bioygrafía», el trabajo con el que Silvia Renée Arias se propone reconstruir, año por año, la vida y la obra de Adolfo Bioy Casares.
El libro avanza en once capítulos que cubren ochenta y cuatro años. Los primeros reconstruyen una infancia dividida entre la casa porteña y las estancias familiares —sobre todo Rincón Viejo, en Pardo, ese paraíso al que el escritor volvería una y otra vez—, con sus juegos, sus miedos, los primeros cortejos fúnebres vistos desde la vereda y una temprana fascinación por el límite incierto entre lo real y lo soñado. Después llegan el colegio, los viajes, los tanteos literarios que él mismo desestimaría, y el encuentro decisivo de 1931 con Jorge Luis Borges, origen de una amistad y de una sociedad creativa que atraviesa buena parte del volumen: Honorio Bustos Domecq, don Isidro Parodi, las antologías, la colección policial «El Séptimo Círculo», las veladas compartidas y también el distanciamiento posterior.
Arias sigue con el mismo cuidado el pulso de la escritura y el de la vida privada. Aparecen «La invención de Morel», «El sueño de los héroes», «La trama celeste», los relatos reunidos de la madurez y los libros finales; y junto a ellos el matrimonio con Silvina Ocampo, la relación con Elena Garro, los amores simultáneos y contingentes, el nacimiento de su hija Marta, el reconocimiento tardío de su hijo Fabián, la administración del campo, el tenis, los automóviles, la fotografía. También los golpes: los suicidios en la rama paterna, las dificultades económicas, la muerte de Silvina, la de su hija en 1994, la enfermedad y la despedida.
El telón de fondo es la Argentina del siglo XX —el peronismo, los golpes militares, Malvinas, la represión y la democracia—, y una escena literaria que Bioy observó con distancia irónica hasta convertirse él mismo en personaje público, ovacionado en ferias, candidateado al Nobel y galardonado con el Premio Cervantes en 1990.
La autora escribe desde una posición doble. Conoció a Bioy en 1994 y lo trató durante sus últimos cinco años; de ahí provienen los almuerzos, las conversaciones telefónicas, las anécdotas de distracción y cortesía que abren el libro y le dan temperatura. Pero el resto se apoya en un archivo: los voluminosos diarios del escritor, sus memorias, su correspondencia, entrevistas y los testimonios que Arias ya había trabajado en «Bioy en privado» y «Los Bioy». El resultado no aspira a una verdad definitiva —la propia autora admite las preguntas que no llegó a formular—, sino a un orden posible: situar cada obra en el contexto de la vida que la produjo y ofrecer, a quienes aún no lo han leído, una puerta de entrada al mundo de Adolfo Bioy Casares.