Una novela satírica sobre el mundo corporativo de la abogacía estadounidense, en la que un joven asociado de un poderoso bufete se ve arrastrado, casi contra su voluntad, de la investigación informática sobre litigios de videojuegos a la…
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Una novela satírica sobre el mundo corporativo de la abogacía estadounidense, en la que un joven asociado de un poderoso bufete se ve arrastrado, casi contra su voluntad, de la investigación informática sobre litigios de videojuegos a la defensa de un caso real de asesinato con agravante de crimen de odio.
La historia sigue a Joseph T. Watson, un abogado recién graduado que ha construido su carrera dentro del prestigioso bufete Stern, Pale & Covin no litigando en los tribunales, sino tras una pantalla: comparando escenas de violencia virtual en videojuegos para sustentar demandas por infracción de derechos de autor. Su rutina, hecha de horas facturables, jerga informática y la tutela exigente del veterano socio Arthur Mahoney, se ve interrumpida de golpe cuando el sistema de asignación de oficio de un juez federal —el temido y legendario juez Stang— le encomienda, como suele hacerse con los abogados jóvenes recién incorporados al distrito, la defensa gratuita de un caso penal. Lo que Watson esperaba fuera un trámite menor —una disputa laboral o un reclamo de un preso— resulta ser un caso de asesinato con pena de muerte en juego: un hombre acusado de matar al amante de su esposa bajo cargos federales de crimen motivado por odio racial y por prejuicio contra la sordera. La novela contrapone con humor mordaz la cultura hipereficiente y deshumanizada del gran bufete corporativo —obsesionado con las horas facturables, los clientes rentables y la imagen pública— con la urgencia moral y humana de un caso real, donde hay una vida en juego y un cliente que no puede pagar. Entre la presión de sus superiores para deshacerse del caso a cualquier precio, la desaprobación de su esposa y sus propias dudas sobre si alguna vez quiso ser un verdadero abogado litigante o solo un engranaje bien pagado, Watson deberá decidir hasta dónde está dispuesto a llegar por un cliente que nadie más quiere defender. Con un tono irónico que retrata sin piedad la maquinaria legal contemporánea —sus tecnicismos, sus jerarquías informáticas, su lenguaje vacío de eficiencia— la obra explora los límites entre la letra de la ley y la justicia, y el precio personal y profesional de asumir una defensa incómoda.