Un recorrido riguroso por la Revolución rusa entendida no como un episodio puntual de 1917, sino como un ciclo de cien años que arranca en el Estado patrimonial zarista y llega hasta el colapso de la URSS y sus secuelas en la Rusia…
Descargar
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.
Un recorrido riguroso por la Revolución rusa entendida no como un episodio puntual de 1917, sino como un ciclo de cien años que arranca en el Estado patrimonial zarista y llega hasta el colapso de la URSS y sus secuelas en la Rusia contemporánea.
Esta obra propone leer la Revolución rusa como un proceso largo y no como el estallido aislado de febrero y octubre de 1917. El autor sitúa sus raíces en el despotismo del espacio —la inmensidad territorial que desde Iván III hasta Catalina II obligó a los gobernantes rusos a justificar el poder autocrático como única forma viable de gobierno— y en la construcción del Estado patrimonial, analizado a través de sus dos grandes variantes históricas: el modelo moscovita, fundado en la alianza entre el zar y la Iglesia ortodoxa y en el sometimiento de la aristocracia feudal, y el modelo peterburgués, impulsado por Pedro I y Catalina II, orientado a la occidentalización, la centralización estatal y la creación de una nobleza de servicio subordinada a la corona. Sobre esa base, el libro examina el siglo XIX zarista como el terreno donde germinaron las contradicciones que desembocarían en 1917: las ocho grandes reformas de Alejandro II —entre ellas la abolición de la servidumbre en 1861—, su fracaso parcial para satisfacer las expectativas campesinas, y las contrarreformas autocráticas de Alejandro III y Nicolás II, incluida la política de rusificación sobre las nacionalidades no rusas del imperio. A partir de ese contexto, la narración se adentra en cómo una fracción minoritaria, los bolcheviques, aprovechó la abdicación de Nicolás II y la debilidad del Gobierno provisional para tomar el poder, y sigue el hilo de la Guerra Civil, el comunismo de guerra, la Nueva Política Económica, la fundación de la URSS, los planes quinquenales, el Gran Terror, la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría como consecuencias necesarias —y no accidentales— del proyecto revolucionario original. El libro cierra el ciclo con la caída del sistema soviético y una reflexión sobre las continuidades autocráticas que, a juicio del autor, persisten en la Rusia actual. Con un enfoque que combina historia política, social, cultural e intelectual, y que incorpora la investigación historiográfica posterior a la apertura de los archivos soviéticos, la obra busca explicar con precisión y claridad por qué un fracaso de la magnitud del que Lenin y Trotski reconocieron ya en los años veinte —la revolución mundial que nunca llegó— terminó convertido, gracias a una eficaz maquinaria de propaganda y a la construcción del mito de la revolución proletaria, en uno de los acontecimientos de mayor influencia en la historia del siglo XX.