En plena guerra medieval entre magos y brujos, un mago y una bruja enviados a asesinarse acaban engendrando a un niño con ambos poderes. Cuando el odio de sus respectivos bandos alcanza a la familia, el huérfano Axel crece con una única…
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En plena guerra medieval entre magos y brujos, un mago y una bruja enviados a asesinarse acaban engendrando a un niño con ambos poderes. Cuando el odio de sus respectivos bandos alcanza a la familia, el huérfano Axel crece con una única certeza: encontrar a los responsables y cobrarse la deuda. Una novela breve de fantasía sobre el amor prohibido, la venganza heredada y la posibilidad de que un cuerpo mestizo detenga una guerra que nadie recuerda haber empezado.
La guerra entre magos y brujos dura tanto que ninguno de los dos bandos recuerda ya quién la declaró ni por qué. Agotadas las estrategias, ambos consejos deciden apostar por el asesinato selectivo: los magos envían a Roxas a eliminar al alto mando enemigo; los brujos envían a Naminé con la misión inversa. El azar los cruza en un camino, se reconocen por la toga y el colgante que los delatan, y combaten hasta que una amenaza común —una criatura brutal salida del bosque— los obliga a coordinar sus magias. De esa alianza improvisada nace primero el respeto y después el deseo.
El embarazo de Naminé convierte un romance clandestino en un problema político. Ella imagina que un niño mitad brujo, mitad mago —un brumago— podría ser el argumento que acabe con el conflicto; él, criado enteramente dentro de la guerra, teme condenar a su hijo a repetirla. Los brujos aceptan la unión con resignación; el consejo de magos, avisado por sus sombras espías, dicta condena de muerte por traición. La pareja se refugia en Aquila, un reino protegido por los brujos, donde intentan una vida de labranza junto a Buker, otro mago expulsado, y su esposa Narisico, especialista en hierbas curativas.
La paz es breve. El rey José I reclama a los dos magos para enfrentar a un dragón de bosque que ataca fuera de su territorio natural, señal inequívoca de que alguien lo controla: un drac, guerrero portador de una joya que le concede armadura, alas y dominio sobre una especie de dragón. La campaña contra el usurpador Irving deja al monarca convertido en guardián de una joya que él no eligió, y a Roxas cargando con la promesa de cuidar a la familia de un amigo muerto.
Años después, cuando Axel ya ha demostrado ser lo que su madre soñó, los magos encuentran la casa. El niño escucha desde un establo, aferrado al colgante de dragón de su madre, cómo mueren sus padres. Los brujos lo recogen y lo llevan a la escuela de la Torre del Ullal, donde su talento lo hace ascender a un ritmo que ningún brujo alcanza: a los once años obtiene el colgante del alto mando. El honor no llena el vacío. Con la aprobación del mando supremo Chailman y el afecto vigilante de su maestro Kiriranchelo —amigo de infancia de su madre—, Axel decide infiltrarse entre los magos para averiguar quién dio la orden.
En la escuela de los magos descubre que su doble naturaleza tiene un precio: la magia concentrada lo marea, el olor de su poder podría delatarlo, y el apellido de su padre sigue siendo sinónimo de traición. Mientras aprende los hechizos que necesitará para su venganza, respira el aire caliente de una batalla cercana y entiende que a su promesa personal se le ha sumado otra mucho mayor. “Brumago” avanza así por episodios —duelos, criaturas, cortes reales y aulas subterráneas— hacia el momento en que el heredero de dos linajes enemigos deba elegir entre la justicia que se debe a sus muertos y la paz que sus padres imaginaron para él.