Una novela costumbrista y con humor que sigue a Fina, una mujer que reparte su tiempo entre el cuidado de un padre enfermo, una relación de pareja desgastada por la rutina y una reforma doméstica que se complica desde el primer imprevisto:…
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Una novela costumbrista y con humor que sigue a Fina, una mujer que reparte su tiempo entre el cuidado de un padre enfermo, una relación de pareja desgastada por la rutina y una reforma doméstica que se complica desde el primer imprevisto: la llegada de un contratista llamado Bob.
“Buscando a Bob”, de Mercè Ruscalleda, narra un tramo de la vida de Fina, una mujer que tras doce años conviviendo con Jon ve cómo su estabilidad cotidiana se resquebraja por una sucesión de episodios domésticos y familiares. La historia arranca con la despedida de la casa junto al mar que Fina y Jon habían hecho suya, motivada por el deterioro de salud del padre de ella, a quien decide acompañar de cerca tras perder a su madre años atrás. Ese gesto de cuidado filial marca el tono del libro: la ternura conviviendo con el desgaste, la generosidad chocando con el cansancio acumulado. Entre visitas al hospital, reformas improvisadas para acoger al padre y la irrupción cómica de la perra de la pareja, la narración avanza combinando momentos de humor doméstico con instantes de honda fragilidad emocional. Una vez resuelto ese capítulo, la trama gira hacia la vida cotidiana de la pareja: la cocina de la casa, ya deteriorada por los años, termina por ceder literalmente, obligando a Fina y Jon a encarar una reforma que ninguno de los dos deseaba en ese momento. La decisión de renovar la vivienda, sumada a pequeños desencuentros de pareja, malentendidos con los hijos y anécdotas subidas de tono que oscilan entre lo tierno y lo desternillante, va tejiendo el retrato de una relación larga puesta a prueba por lo imprevisible. En ese contexto aparece Bob, un contratista al que Fina contrata casi por intuición y urgencia, y cuya llegada anuncia, desde las primeras páginas, que las obras de la casa no serán el único cimiento que se tambalee. Escrita en un tono cercano y confesional, con reflexiones breves al final de cada capítulo, la novela combina anécdota autobiográfica, comedia costumbrista y una mirada honesta sobre el amor de largo recorrido, el cuidado de los mayores y la fragilidad de las rutinas que sostienen una vida en pareja.