En 1985, el periodista alemán Günter Wallraff narra en primera persona su experiencia al disfrazarse durante casi dos años como 'Alí', un obrero turco, para infiltrarse en fábricas, granjas y cadenas de comida rápida de la República…
Descargar
En 1985, el periodista alemán Günter Wallraff narra en primera persona su experiencia al disfrazarse durante casi dos años como 'Alí', un obrero turco, para infiltrarse en fábricas, granjas y cadenas de comida rápida de la República Federal de Alemania. A través de esta metamorfosis, documenta de primera mano la xenofobia cotidiana, la explotación laboral y el desprecio institucional que sufrían los trabajadores extranjeros, incluyendo un encuentro directo con figuras políticas como Franz-Josef Strauss.
Con lentillas oscuras, una peluca y un alemán deliberadamente chapurreado, Günter Wallraff se transforma en ‘Alí’, un trabajador turco en busca de empleo, y se sumerge durante meses en los estratos más bajos del mercado laboral alemán de los años ochenta. El relato recorre distintos escenarios de esa doble vida: una caballeriza donde es ignorado por sus compañeros polacos, una granja de la Baja Sajonia donde se le oculta a los vecinos como si fuera vergonzoso, tabernas donde no consigue que le sirvan una cerveza, un estadio de fútbol tomado por hinchas hostiles y, sobre todo, las cocinas de McDonald’s, donde describe jornadas extenuantes, condiciones de higiene precarias y un control obsesivo del tiempo de servicio. Entretejido con estas vivencias aparece un episodio singular: haciéndose pasar por emisario de un líder ultraderechista turco, Wallraff se acerca a políticos como Kurt Biedenkopf, Norbert Blüm, Helmut Kohl y, en particular, Franz-Josef Strauss, de quien obtiene una dedicatoria personal durante un mitin multitudinario en Passau. El libro funciona como un ejercicio de periodismo encubierto: el autor sostiene que solo enmascarándose pudo desenmascarar una sociedad que se consideraba a sí misma tolerante y justa, y que la ficción de su identidad le permitió recoger, sin filtros, las reacciones reales —de solidaridad ocasional, pero sobre todo de indiferencia y hostilidad— hacia quienes ocupaban el lugar más bajo de la escala social.